jueves, 13 de julio de 2017
Una cosa
Una cosa al oído quiero decirte
esas palabras que no se atreven a salir de mi boca.
Una cosa al oído quiero decirte,
una cosa que me vuelve loca.
¿Cómo tomar coraje y hablarte?
Si tan sólo con mirarte
me siento pequeña y a vos gigante.
Y si algún día me animo,
si me vence la desesperación
o si por un impulso me dejo conducir
espero no sea tarde para lo que tengo que decir.
Antonella Duarte
viernes, 3 de febrero de 2012
Dos palabras
La luna me abraza por las noches
y la siento tan dentro de mí
que como fuego estalla mi corazón,
consciente de tanto dolor.
Acaricia mi alma dolida,
cansada y destruída.
Besa los escalofríos
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
De sus ojos una luz nace
que resplandece en la noche brillante.
Sus manos de algodón rozan mi piel
y su mirada cautiva mi espíritu abandonado.
Sus labios dulces como la miel
dicen en dos palabras todo lo que he callado: te extraño.
Antonella Duarte
jueves, 21 de abril de 2011
Indiferencia
El sol iluminaba a los pájaros,
que yacían muertos en la arena.
Inútil esfuerzo el del sol
el de querer olvidar esa pena.
Y a pesar de esa tragedia,
todo siguió igual.
Las personas, insensibles,
ignorando aquella fatalidad.
Y ante tanta tristeza,
la brisa del mar refrescó mi rostro
y el agua en mi piel fluyó como un río.
Mis pies sumergidos en la arena
intentaron llenar este vacío.
Y el ocaso en el mar,
fue un instante fugaz.
Regresé a mi hogar,
disimulando mi pesar
con mi mejor disfraz.
Antonella Duarte
martes, 29 de marzo de 2011
Ante mí
Ante mí, mil remolinos girando
y no puedo captar en que dirección lo hacen.
Ante mí, miles de estrellas
y no puedo ver de qué colores son.
Ante mí, miles de voces bellas
y no puedo escuchar qué dicen.
Ante mí, miles de rosas
y no puedo oler sus aromas.
Ante mí, ante mis ojos, ante mi nariz
estás vos, con tu sonrisa encantadora
con tu boca fogosa
con tu cabello rebelde.
Ante mí, estás vos
y ante vos yo no estoy.
Antonella Duarte
viernes, 14 de enero de 2011
Un florecido sueño
Alguien se apodera de mis palabras,
al fin, mis versos consiguieron dueño
ya no hay penas macabras,
sólo un florecido sueño.
Un nuevo habitante en mi mente,
un inquilino en mi corazón
ese alguien que me tiene impaciente,
ese alguien que me ha quitado la respiración.
Lo siento en mí,
y mis ojos lo ven,
no lo escucho hablar,
pero sé que es él.
Alguien se apodera de mis palabras,
al fin, mis versos consiguieron dueño
ya no hay penas macabras,
sólo un florecido sueño.
Antonella Duarte.
domingo, 9 de enero de 2011
Lágrimas de ceniza
En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.
Antonella Duarte
lunes, 3 de enero de 2011
Amor mío
Amor mío,
llévame a pasear.
Tus caricias como un río
quiero yo navegar.
Amor mío,
inunda mi ser con tu perfume
y con tus cálidos besos quita el frío
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
Amor mío,
en tus reconfortantes brazos quiero dormir,
para que el fuego de tu piel despoje los escalofríos,
y en un nuevo latido comenzaré a vivir, amor mío.
Amor mío,
soñé tanto con encontrarte
y hoy viniste para llenar este vacío
a darle un nuevo sentido a lo que yo daba por perdido.
Amor mío,
deseo que lo nuestro no sea sólo un amorío,
sino un amor sincero
y con muchos "te quiero".
Amor mío...
Antonella Duarte 
jueves, 30 de diciembre de 2010
Dulces versos
Si tus ojos fueran perlas
y los míos diamantes,
¡qué lindo sería encontrarme en tu mirada!
y a través de tus bellos ojos conquistar tu alma.
Si tus manos fueran de seda
y las mías de algodón,
quisiera que me acaricies
y en esa caricia vivir nuestra pasión.
Si tus labios fueran de fresa
y los míos de cereza
quisiera que me besaras
y sentir su sabor en cada mañana.
Antonella Duarte.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Cálido abrazo
Abrázame fuerte
y no me sueltes.
Quiero permanecer cobijada en tus brazos
y en éste cálido abrazo fundir nuestro amor.
Qué la luna sea testigo
del compromiso que asumimos
cuando los dos al oído
susurramos nuestro cariño.
Y serás mi rayo de sol cuando haya frío,
serás la luz de mis ojos en la oscuridad,
serás eso que elegí para mi vida,
serás eso y mucho más.
Antonella Duarte.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Luna de esperanza
Por las noches veo a la luna,
ella con su cara espléndida e iluminada
recorre las calles en busca de esas personas como yo,
que han perdido las esperanzas de un amor.
Ella se acerca y me acompaña,
se apodera de mí y lleva mi espíritu consigo.
Ella en su baúl, guarda los corazones desconsolados
y entre millones, se encuentra el mío.
¿Y yo?
Yo quedo sin alma por un rato,
pero en la luz del alba, ella regresa lo que es mío.
Y cuando recibo mi corazón,
siento como el fuego quema en mi interior.
Y de lo que tanto mal me hacía,
ya solo quedan cenizas.
Y todas las noches,
salgo a la calle,
para que la luna restaure
eso que es mío y llevo adentro
eso que tengo y me late,
el corazón de una niña
con sabor a chocolate.
Antonella Duarte.
martes, 21 de diciembre de 2010
Aire tétrico
Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.
Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.
Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.
Antonella Duarte.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Tristes versos
La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.
Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.
Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.
Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.
Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.
Antonella Duarte.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Lluvia del cielo
Lluvia del cielo, gotas de la vida.
Tú que derramas sobre los campos tu fortaleza
con pequeñas pero vitales salpicaduras,
envuélveme bajo el placer de tu frescura.
Oh, lluvia del cielo,
déjame sentirte sobre mi piel,
deja que mi alma resucite
y conviértela en un espíritu tan dulce como la miel.
Precipita sobre mi rostro y llega hasta mi interior,
transforma las impurezas en una verdadera transparencia,
Oh, lluvia del cielo,
limpia mi ser, como solo tú lo sabes hacer.
Hazme un lavado de espíritu
y déjame en condiciones para amar,
saca de mí todo el temor,
y riega mi espíritu con valor.
Que en mi vida reine la ilusión
de que algún día el miedo dejará de ser una cuestión.
Antonella Duarte.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Una pócima para despertar
De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.
Ya reconozco su sabor.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen la sangre del alma.
Mi rostro es como una tierra fértil,
donde llueve muy seguido y sin predicción.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
De noche, sentada y con una canción de fondo
la que me trae los recuerdos necesarios para largar el llanto,
y la que permite que nadie escuche mi llanto reprimido.
Es ahí donde toda mi humanidad culmina,
donde muestro mi fragilidad, donde quedo al descubierto.
Es ahí donde veo lo desorganizado que está mi interior.
Es ahí donde trato de buscar una solución.
De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.
Antonella Duarte.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Simulando ser princesa
Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.
Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.
Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.
Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.
Antonella Duarte
jueves, 2 de diciembre de 2010
Un suspiro del alma
Me miro al espejo,
y veo el rostro de una persona insegura,
que frente a la vida trata de estar de pie
pero cae derrotada en su batalla contra el miedo.
Me miro al espejo,
y en mis ojos veo mi pasado,
veo como una lágrima se desprende al recordarlo
y como la sonrisa que tenía desaparece,
huye, se escapa de mi vida
como arena entre los dedos.
Necesito escuchar aquella voz,
abrazar lo que perdí
recuperar mi estrella
e intentar volver a ser feliz.
Necesito cantar mi propia canción,
crear una melodía,
tocar una sinfonía
y hacer realidad aquella ilusión.
En conclusión: te necesito a vos.
Necesito que vuelvas, me abraces,
que me digas que todo fue una pesadilla
y un tonto delirio del corazón.
Antonella Duarte
domingo, 14 de noviembre de 2010
Mariposa de libertad
Vuela y llévame contigo.
Háblame y dime al oído
que fuiste creada para hacerme sentir
que en otras tierras puedo yo ser feliz.
Abre tus alas
y despliega en mí tu abanico de colores.
Muéstrame que tan lejos me puedes llevar,
guíame hacia mi libertad.
Me gustaba elegir mi propio camino
pero ahora te pido que me guíes.
Hazme recorrer el sendero de la felicidad,
sujeta mi mano, no me permitas naufragar.
Llévame por las nubes,
y concédeme un deseo a una estrella.
Llévame por las nubes,
libera mis penas y quita de mí todas las tristezas.
Mariposa de libertad,
bella como el deseo de felicidad,
sólo tú me puedes guiar,
por el camino que debo alcanzar.
Antonella Duarte
jueves, 11 de noviembre de 2010
Persona inolvidable
La luz que ilumina mi alma,
brilla con más esplendor cuando noto su presencia
pareciera como si fuese su existencia
la que me permite vivir y de la cual vivo.
Cada día, cada día que pasa
las luces del alma
se encienden al ver su mirada.
Y cuando mi espíritu cae derrotado,
tiene ese poder mágico de restaurarlo.
Sus palabras se apoderan de mí,
me llaman y me hipnotizan
me sonríen y me descuartizan.
Si me hace bien o me hace mal, no lo sé
pero hizo florecer en mí
algo que nadie antes había hecho,
algo que estoy descubriendo.
Que sus huellas quedan grabadas en mi alma
y que permanecerán por siempre a pesar de la distancia.
Antonella Duarte
domingo, 12 de septiembre de 2010
Si tú te vas
Si tú te vas,
mi mundo se derrumbará.
Si tú te vas,
ya no tendrá sentido la felicidad.
Si tú te vas,
se apagará tu chispa.
Si tú te vas,
dejaré de cantar.
Si tú te vas,
habrá una parte de mí en otro lugar.
Si tú te vas,
dejarás un vacío existencial.
Si tú te vas,
te llevarás contigo mi libertad.
Si tú te vas,
en mí reinará la soledad.
Si tú te vas,
mi alma vagará por el cielo.
Si tú te vas,
mi espirítu morirá.
No te vayas...
Antonella Duarte
Tengo la necesidad de necesitarte
Mi mente maldita,
crea horribles pensamientos,
que luchan con mis sentimientos
y me hacen enloquecer.
Y tus palabras se vuelven
puñales que se clavan en mí.
Sin compasión, sin piedad,
y no me dejan respirar.
Pero siento la necesidad de necesitarte,
la necesidad de oírte,
la necesidad de mirarte,
la necesidad de tenerte.
No sé dónde estás,
te busco y no te encuentro.
Pero sé que ahí,
ahí, te voy a encontrar.
Y cuando te llame,
vas a estar.
Cuando te miré,
me vas a mirar.
Cuando hables,
yo te voy a escuchar.
No te alejes,
no te vayas.
No permitas que tu chispa
se apague en medio de mi oscuridad.
Antonella Duarte
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