lunes, 14 de diciembre de 2015

Renacer

Me quito el maquillaje me despojo de mis apariencias y lejos de cualquier caretaje asumo mis desobediencias. Quizá en otra vida, en otra perpleja existencia, pueda ser oruga que al madurar se convierta en una mariposa esbelta. Y más allá de todo daño  segundas oportunidades el universo ofrece. Sin odio ni rencor. Ofreciendo compasión al pobre pecador.
Antonella Duarte

sábado, 1 de agosto de 2015

Soplo de vida

Ven mi amor,
dame un soplo de vida
que me lleve hacia otros mundos.

Dirígime sin temor
sacándome de mi mente confundida,
haciéndome tuya cada segundo.

Presa estoy de tu anatomía,
divaga mi ser con locura
por los senderos de tus curvas.

Impregnada en tu perfume
quiero ser caricia al alma
que cubre tus heridas.

Y tal vez, algún día
seremos ángeles
volando por aires nuevos
siendo quiénes somos,
y ni muchos menos.


Antonella Duarte


sábado, 24 de noviembre de 2012

XV Certamen Literario Santa Teresita 2012

El 16 de noviembre de 2012 se entregaron los premios del XV Certamen Literario Santa Teresita en Arrecifes. Mi poesía "Estrella fugaz" obtuvo el primer puesto en la categoría D y "Amor mío" el segundo puesto en dicha categoría.

Estrella fugaz
Se me escapan los deseos,
como arena entre los dedos.
Permanecen los recuerdos,
como estrellas en el cielo.

Estrella fugaz, que vienes hacia mí
incandescente en el cielo,
rápida como un trueno
no desaparezcas a través del universo.

Derrama sobre mi espíritu tu fogosidad
transmite en mí, el calor de la paz
no me dejes naufragar
guíame hasta la eternidad.

Estrella fugaz, apareces y te vas
dejando en el cielo tu estela.
Sólo te pido que permanezcas en mí,
como yo permanezco en tí.








Amor mío
Amor mío,
llévame a pasear.
Tus caricias como un río
quiero yo navegar.

Amor mío,
inunda mi ser con tu perfume
y con tus cálidos besos quita el frío
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.

Amor mío,
en tus reconfortantes brazos quiero dormir,
para que el fuego de tu piel despoje los escalofríos,
y en un nuevo latido comenzaré a vivir, amor mío.

Amor mío,
soñé tanto con encontrarte
y hoy viniste para llenar este vacío
a darle un nuevo sentido a lo que yo daba por perdido.

Amor mío,
deseo que lo nuestro no sea sólo un amorío,
sino un amor sincero
y con muchos "te quiero".

Amor mío...







martes, 4 de septiembre de 2012

2° Concurso de Poesía UCES

Fui seleccionada finalista en el 2° Concurso de Poesía organizado por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) de Buenos Aires, por mi poesía "Lágrimas de papel".

Mis ojos como el mar,
derramaron sobre mi piel,
lágrimas de papel.

Mis lágrimas recorren,
aquel rostro que por tí llora.
Y piden a gritos desesperados,
no caer en este acantilado.

Y este llanto descorazonado,
crea un río de enfado,
que transita por el sendero
de mi llameante corazón.

Mi alma está sumergida,
en este lago oscuro,
por momentos transparente,
por momentos impuro.

La entrega de premios se realizó el día 16 de agosto de 2012.









¡Fue una hermosa experiencia y estoy muy feliz!

sábado, 14 de julio de 2012

Tú eres cielo,
tierra y mar.
Tú eres fuego
y también libertad.

Tú eres aire,
luz y paz.
Tú eres ternura
y también sinceridad.

Tú eres mundo,
simpleza e inmesidad.
Tú eres infinito
y también eternidad.

Tú eres armonía,
valentía y seguridad.
Tú eres vida...
y mucho más.

Antonellla Duarte

viernes, 3 de febrero de 2012

Dos palabras

La luna me abraza por las noches
y la siento tan dentro de mí
que como fuego estalla mi corazón,
consciente de tanto dolor.

Acaricia mi alma dolida,
cansada y destruída.
Besa los escalofríos
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
De sus ojos una luz nace
que resplandece en la noche brillante.

Sus manos de algodón rozan mi piel
y su mirada cautiva mi espíritu abandonado.
Sus labios dulces como la miel
dicen en dos palabras todo lo que he callado: te extraño.

Antonella Duarte


jueves, 29 de diciembre de 2011

Glorioso cielo infinito

El cielo, pintado de azul profundo
fue testigo omnisciente
de la maldad con la que tu corazón
rompió mi sonrisa y destruyó mi amor.

Cayó mi alma y surgieron las lágrimas.
Gotas de rocío, de mis ojos se desprendieron
para convertirse en gotas de vida
que se evaporaron para llegar al cielo.

Donde en nubes victoriosas se transformaron.
Llevan consigo el honor de una batalla,
el dolor de un adiós
y el feliz regreso del amor.

Ya es verano y el fervoroso sol
resplandece en el glorioso cielo infinito.
Las aves despliegan sus alas,
saboreando la libertad y la cálida esperanza.

Antonella Duarte

lunes, 5 de diciembre de 2011

XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011


El viernes 18 de noviembre de este año, se entregaron los premios del XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011, en la ciudad de Arrecifes. En dicho certamen, he obtenido el segundo premio en el género poesía en la categoría C y una mención especial.


"La dicha de la mariposa" Segundo premio en Poesía en la Categoría C - XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011

La dicha de la mariposa

Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.

Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.

No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.

Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.























"Simulando ser princesa" Mención especial en Poesía en la Categoría C - XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011

Simulando ser princesa

Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.

Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.

Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.

Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Calles

Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Cuánta gente hay que vive...
que vive y muerta está!

Escucho el silbido del viento,
me susurra al oído.
Me cuenta un secreto:
¡En el mar alguien ha tirado un sueño!

Un manto tibio de luz
ilumina las calles.
Y toda persona que pasa
olvida su alma en su casa.

Aves metálicas cruzan el cielo,
atraviesan la capa celeste,
donde las luciérnagas del firmamento
brillan en la noche nítidamente.

Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Muerta está la esperanza
y viva la maldad!

Siempre hay un camino
que me lleva a algún lugar.
¿Habrá uno que me conduzca
hacia mi tan esperada felicidad?

Antonella Duarte 


lunes, 11 de julio de 2011

Extraña belleza

La luna se vistió de hada,
las estrellas de princesas.
Y la noche, asombrada,
vió lucir toda su belleza.

Festejaban todos los astros,
por la noche que rejuvenecía.
Pero el revivir de la noche era puro teatro,
en su interior se escondía su gran melancolía.

Y sin más, terminó la fiesta.
La luna regresó a su vestido blanco,
aquel vestido desteñido y manchado.
Las estrellas dejaron las coronas a un lado.
Y en ese lapso, la luz del alba asomó en el cielo,
ésta era signo de que había terminado el festejo.

Y la noche, una vez más, se quedó sin belleza,
paralizada y congelada.
La noche se vió inmersa en la nada
y como siempre, fue olvidada.

Antonella Duarte

jueves, 21 de abril de 2011

Indiferencia

El sol iluminaba a los pájaros,
que yacían muertos en la arena.
Inútil esfuerzo el del sol
el de querer olvidar esa pena.

Y a pesar de esa tragedia,
todo siguió igual.
Las personas, insensibles,
ignorando aquella fatalidad.

Y ante tanta tristeza,
la brisa del mar refrescó mi rostro
y el agua en mi piel fluyó como un río.
Mis pies sumergidos en la arena
intentaron llenar este vacío.

Y el ocaso en el mar,
fue un instante fugaz.
Regresé a mi hogar,
disimulando mi pesar
con mi mejor disfraz.

Antonella Duarte

martes, 29 de marzo de 2011

Ante mí

Ante mí, mil remolinos girando
y no puedo captar en que dirección lo hacen.
Ante mí, miles de estrellas
y no puedo ver de qué colores son.
Ante mí, miles de voces bellas
y no puedo escuchar qué dicen.
Ante mí, miles de rosas
y no puedo oler sus aromas.
Ante mí, ante mis ojos, ante mi nariz
estás vos, con tu sonrisa encantadora
con tu boca fogosa
con tu cabello rebelde.
Ante mí, estás vos
y ante vos yo no estoy.

Antonella Duarte

lunes, 7 de marzo de 2011

La noche me habla

La noche me habla,
y el fiel reflejo de la luna en el agua
atrae mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.

La noche me habla,
y los ojos del cielo
titilan ante mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.

La noche me habla,
y un rayo de luna
atraviesa mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.

La noche me habla,
pero a la luz del alba
trato de escuchar...
pero ya no escucho nada.

Antonella Duarte

jueves, 3 de marzo de 2011

Febrero en soledad

Y la luna parece ser mi único consuelo
en las noches azules de febrero.
Las pocas estrellas que en el cielo quedan
acompañan mis tristes penas.

Nadie en la calle,
nada en el cielo.
Sólo árboles tristes
por el otoño y su regreso.

Y en la oscuridad,
mis pensamientos y voces,
mis recuerdos y dolores,
mis penas y desgracias,
mis lágrimas y fantasmas.

Antonella Duarte.

lunes, 14 de febrero de 2011

La voz de tu mirada

Por unos instantes,
oí tu desaforado grito interior,
y tu llanto descorazonado
con tan solo ver tus ojos apenados.

Y sin decir una palabra,
entendí lo que te pasaba,
lo que se escondía en tu alma,
lo que estaba oculto bajo la almohada.

Escuchando la voz de tu mirada,
y comprendiendo su lenguaje,
supe lo que callaste
con tan solo mirarte.

Lo que se calla, se silencia y se esconde,
queda al descubierto a través de la mirada,
donde brilla la luz y duerme el alma
allí, se esconde una lágrima.

Es posible ver
a través de los ojos
lo más profundo de nuestro ser.

Antonella Duarte

sábado, 5 de febrero de 2011

La dicha de la mariposa

Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.

Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.

No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.

Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.

Antonella Duarte.

Agoniza mi arte

Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.

Ella se refugiaba en las palabras,
pero llegó un día en el que las palabras,
dejaron de ser su amparo
y tan solo pasaron a ser letras del pasado.

Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.

Ella hacía de las letras
la mejor manera de contar sus penas,
pero ahora que sus penas no son sustanciales
agoniza el arte de sus humanidades.

Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía,
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.

Antonella Duarte.

viernes, 14 de enero de 2011

Un florecido sueño

Alguien se apodera de mis palabras,
al fin, mis versos consiguieron dueño
ya no hay penas macabras,
sólo un florecido sueño.

Un nuevo habitante en mi mente,
un inquilino en mi corazón
ese alguien que me tiene impaciente,
ese alguien que me ha quitado la respiración.

Lo siento en mí,
y mis ojos lo ven,
no lo escucho hablar,
pero sé que es él.

Alguien se apodera de mis palabras,
al fin, mis versos consiguieron dueño
ya no hay penas macabras,
sólo un florecido sueño.

Antonella Duarte.

domingo, 9 de enero de 2011

Lágrimas de ceniza

En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.

Antonella Duarte

lunes, 3 de enero de 2011

Amor mío

Amor mío,
llévame a pasear.
Tus caricias como un río
quiero yo navegar.

Amor mío,
inunda mi ser con tu perfume
y con tus cálidos besos quita el frío
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.

Amor mío,
en tus reconfortantes brazos quiero dormir,
para que el fuego de tu piel despoje los escalofríos,
y en un nuevo latido comenzaré a vivir, amor mío.

Amor mío,
soñé tanto con encontrarte
y hoy viniste para llenar este vacío
a darle un nuevo sentido a lo que yo daba por perdido.

Amor mío,
deseo que lo nuestro no sea sólo un amorío,
sino un amor sincero
y con muchos "te quiero".

Amor mío...

Antonella Duarte

jueves, 30 de diciembre de 2010

Dulces versos

Si tus ojos fueran perlas
y los míos diamantes,
¡qué lindo sería encontrarme en tu mirada!
y a través de tus bellos ojos conquistar tu alma.

Si tus manos fueran de seda
y las mías de algodón,
quisiera que me acaricies
y en esa caricia vivir nuestra pasión.

Si tus labios fueran de fresa
y los míos de cereza
quisiera que me besaras
y sentir su sabor en cada mañana.

Antonella Duarte.

Renacer

Pensando en todo lo que tenía,
sentía que algo me faltaba.
Como esa rosa que no florecía
al no tener al sol todos los días.

Sentía un profundo vacío.
Me sentía igual que un árbol en otoño,
viendo como sus hojas caían,
viendo como sus hojas se desvanecían.

Pero con la firme esperanza de la primavera,
en dónde él reviviría.
Y cómo en el árbol, la primavera llegó a mi vida.
Y trajo consigo ese camino hacia mi felicidad.

Acabo de descubrir ese camino,
que es todo lo que necesito.
Lo transitaré y llegaré a la meta,
y por primera vez me sentiré plena.

Y como las hojas del árbol,
volveré a nacer o reviviré.
Como la rosa, creceré.
Y como el viento, volaré.

Me dejaré llevar por mis sentimientos,
que esa brisa revoltosa me lleve hasta el cielo,
dónde agradeceré a las estrellas por haber cumplido mi deseo,
dónde recuperaré mi alma que vagaba por el tiempo.

Antonella Duarte.

Palabras que pretendían ser poesía

Entre hojas de viejos libros,
descansan los restos de esas palabras,
palabras, que pretendían ser poesía
palabras, que no son más que puras tonterías.

Escribo letras imperfectas,
pretensiosas y ambiciosas.
Quisiera enterrarlas en el olvido,
pero ellas son mi lenguaje más expresivo.

Siento que lo que escribo
no es lo que yo espero escribir.
Me siento como aquél árbol,
que en otoño
sueña con ver sus hojas con la mejor tonalidad
pero sabe que lo que sueña no se hará realidad.

Yo espero mucho más de mí al escribir.
Espero mucho más de este secreto que me inquieta
quiero y no quiero que sea revelado, pero quiero sentirme completa
Y deseo poder gritar a los cuatro vientos: tengo alma de poeta.

Entre hojas de viejos libros,
descansan los restos de esas palabras,
palabras, que pretendían ser poesía
palabras, que no son más que puras tonterías.

Antonella Duarte.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cálido abrazo

Abrázame fuerte
y no me sueltes.
Quiero permanecer cobijada en tus brazos
y en éste cálido abrazo fundir nuestro amor.

Qué la luna sea testigo
del compromiso que asumimos
cuando los dos al oído
susurramos nuestro cariño.

Y serás mi rayo de sol cuando haya frío,
serás la luz de mis ojos en la oscuridad,
serás eso que elegí para mi vida,
serás eso y mucho más.

Antonella Duarte.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Luna de esperanza

Por las noches veo a la luna,
ella con su cara espléndida e iluminada
recorre las calles en busca de esas personas como yo,
que han perdido las esperanzas de un amor.

Ella se acerca y me acompaña,
se apodera de mí y lleva mi espíritu consigo.
Ella en su baúl, guarda los corazones desconsolados
y entre millones, se encuentra el mío.

¿Y yo?
Yo quedo sin alma por un rato,
pero en la luz del alba, ella regresa lo que es mío.
Y cuando recibo mi corazón,
siento como el fuego quema en mi interior.
Y de lo que tanto mal me hacía,
ya solo quedan cenizas.

Y todas las noches,
salgo a la calle,
para que la luna restaure
eso que es mío y llevo adentro
eso que tengo y me late,
el corazón de una niña
con sabor a chocolate.

Antonella Duarte.

La huella del corazón

Viéndome en el espejo,
observo con detenimiento una marca,
situada sobre mi pecho,
también la contemplo en los azulejos.

Tiene mi pecho un rasguño,
una cicatriz que nace del corazón.
Deja su huella en mi piel
como la rosa deja su espina en una prisión.

Me pregunto por qué la tendré,
y por qué no reconocí antes su presencia.
Más bien parece un novela policíaca,
donde la protagonista,
envuelta en un misterio,
intenta descubrir cómo fue que esa herida
llegó hasta su pecho.

Y yo aquí, me sigo preguntando
si me lastimaron o me lastimé.
O si ésa es la herida de la que tanto hablé,
que hoy sale a la luz por primera vez.

Antonella Duarte

martes, 21 de diciembre de 2010

Aire tétrico

Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.

Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.

Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.

Antonella Duarte.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tristes versos

La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.

Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.

Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.

Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.

Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.

Antonella Duarte.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Lluvia del cielo

Lluvia del cielo, gotas de la vida.
Tú que derramas sobre los campos tu fortaleza
con pequeñas pero vitales salpicaduras,
envuélveme bajo el placer de tu frescura.

Oh, lluvia del cielo,
déjame sentirte sobre mi piel,
deja que mi alma resucite
y conviértela en un espíritu tan dulce como la miel.

Precipita sobre mi rostro y llega hasta mi interior,
transforma las impurezas en una verdadera transparencia,
Oh, lluvia del cielo,
limpia mi ser, como solo tú lo sabes hacer.

Hazme un lavado de espíritu
y déjame en condiciones para amar,
saca de mí todo el temor,
y riega mi espíritu con valor.
Que en mi vida reine la ilusión
de que algún día el miedo dejará de ser una cuestión.

Antonella Duarte.

Sonriéndole al mundo

Recuerdo las palabras de un amigo:
sonriendo se vive mejor.
¿Pero cómo sonreír cuando llevas adentro a tu enemigo
el que a tu vida le quita el color?

Yo le pregunté:
¿Por qué me sonríes?
Y él me contesto:
Porque sé algo que tú no sabes.

Según él, sonreír le hace bien al músculo más importante del cuerpo:
el corazón, sonreír cuesta poco y da mucho.
La sonrisa es el espejo del alma.
La sonrisa rompe barreras y conquista más de lo que crees.
Él me dijo que una sonrisa dura muy poco... y tiene razón,
pero una sonrisa podría permanecer en la memoria de alguien toda una vida.

Por todo esto es lindo sonreír, ¿verdad?
Yo sonrío cuando sueño o cuando cuento mis sueños.
Según él, cuando sonreímos los ángeles que estaban ahí,
parados, comienzan a bailar.

Su sonrisa se ve a través de sus ojos
cuando se encuentran con los míos
y luego se guarda en el fondo de mi imaginación.

Y después de todo, ahí estoy yo,
sonriéndole al mundo,
como si nada huebise pasado,
como si fuera realmente feliz.

Antonella Duarte.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Una pócima para despertar

De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.

Ya reconozco su sabor.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen la sangre del alma.
Mi rostro es como una tierra fértil,
donde llueve muy seguido y sin predicción.

Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
De noche, sentada y con una canción de fondo
la que me trae los recuerdos necesarios para largar el llanto,
y la que permite que nadie escuche mi llanto reprimido.

Es ahí donde toda mi humanidad culmina,
donde muestro mi fragilidad, donde quedo al descubierto.
Es ahí donde veo lo desorganizado que está mi interior.
Es ahí donde trato de buscar una solución.

De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.

Antonella Duarte.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Una historia de amor y una insulsa imaginación

Podía ver gracias a la transparencia de su alma
el tesoro que escondía bajo su armazón.
Y su penetrante mirada,
me incitaba a recorrer las finas colinas del amor.

Tocaba sus suaves manos como si fuese algodón.
Al escuchar su voz me imaginaba en un palacio
yo su princesa y él mi príncipe,
bailando los dos juntos bajo el cielo estrellado de mayo.

Pero hay algo que no pude imaginar,
algo que mi imaginación no pudo representar
cómo fue que llegamos hasta acá,
dónde él ya no me quiso mirar.

Fue una fría mañana de junio,
donde me desperté y él ya no estaba,
había dejado una nota:
no me esperes, no regresaré mañana.

Antonella Duarte.

martes, 7 de diciembre de 2010

Dejé todo por un tiempo

Dejé de ver el arco iris por un tiempo.
Dejé de oír el canto de los pájaros por un tiempo.
Dejé de mirar a los ojos por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...

Dejé de ver más allá por un tiempo.
Dejé de escuchar mi voz por un tiempo.
Dejé de lado la serenidad por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...

Dejé de ver un cielo estrellado por un tiempo.
Dejé de cantar mi propia canción por un tiempo.
Dejé de encontrarle lo bueno a las cosas por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...

Simplemente, dejé.
Dejé todo lo que me hacía bien, lo dejé.
Dejé de vivir, lo sé. Eso lo dejé.
Dejé de ser yo, dejé de lado mi buen humor.
Dejé todo lo que había construido, lo dejé.
Dejé lo más importante: mi ser.

Dejé todo por un tiempo, o el tiempo fue quién alejó todo.
Sea lo que fuese, una parte de mí esta vagando por el cielo.
Y esa parte de mí esta muriendo en una agonía.
Pero yo, yo sigo acá. Invisible quizás. Pero estoy.
Y el dejar todo por un tiempo puede que sea la mejor opción
porque mi humanidad pide un poco de compasión.

Antonella Duarte.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Simulando ser princesa

Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.

Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.

Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.

Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.

Antonella Duarte

jueves, 2 de diciembre de 2010

Un suspiro del alma

Me miro al espejo,
y veo el rostro de una persona insegura,
que frente a la vida trata de estar de pie
pero cae derrotada en su batalla contra el miedo.

Me miro al espejo,
y en mis ojos veo mi pasado,
veo como una lágrima se desprende al recordarlo
y como la sonrisa que tenía desaparece,
huye, se escapa de mi vida
como arena entre los dedos.

Necesito escuchar aquella voz,
abrazar lo que perdí
recuperar mi estrella
e intentar volver a ser feliz.

Necesito cantar mi propia canción,
crear una melodía,
tocar una sinfonía
y hacer realidad aquella ilusión.

En conclusión: te necesito a vos.
Necesito que vuelvas, me abraces,
que me digas que todo fue una pesadilla
y un tonto delirio del corazón.

Antonella Duarte

viernes, 26 de noviembre de 2010

Sola en la noche

Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.

Espera la llegada de ellos,
los que la cuidaron entre algodones de felicidad,
los que la abandonaron sin piedad.

Ustedes jamás lo podrán entender,
pero mi alma es un artista del disfraz,
ella sabe disimular y esconder lo que le hace mal.
Ella es el espíritu de una persona desamparada.

Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.

Espera lo que nunca va a llegar,
y recuerda todo lo que alguna vez la hizo especial.
Mi alma recuerda,
porque sabe que nunca más va a vivir aquella etapa tan vital.

Sola en la noche, mi alma llora
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma muere.

Antonella Duarte

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Aprendiendo a amar

Donde nace el vino y vive el sol,
donde muere el invierno y renace la primavera,
es el lugar dónde sé que te voy a encontrar
sin promesas ni juramentos,
pero con la fuerte convicción
de que es el lugar perfecto para los dos.

Donde brillan las estrellas y el arco iris toma su color,
donde la luna muestra su cara oculta y nos enseña todo su esplendor,
fundiremos nuestro amor.
Dejaremos de ser dos y nos convertiremos en uno
transformaremos las mañanas de soledad
en amaneceres de companía y unidad.

Donde reina la armonía y gobierna la paz,
donde no existen guerras ni fronteras
viviremos la primavera del amor.
Escucharemos aquel canto esperanzador
y caminaremos por la orilla del mar,
contemplando el anochecer y aprendiendo a amar.

Antonella Duarte.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Mariposa de libertad

Vuela y llévame contigo.
Háblame y dime al oído
que fuiste creada para hacerme sentir
que en otras tierras puedo yo ser feliz.

Abre tus alas
y despliega en mí tu abanico de colores.
Muéstrame que tan lejos me puedes llevar,
guíame hacia mi libertad.

Me gustaba elegir mi propio camino
pero ahora te pido que me guíes.
Hazme recorrer el sendero de la felicidad,
sujeta mi mano, no me permitas naufragar.

Llévame por las nubes,
y concédeme un deseo a una estrella.
Llévame por las nubes,
libera mis penas y quita de mí todas las tristezas.

Mariposa de libertad,
bella como el deseo de felicidad,
sólo tú me puedes guiar,
por el camino que debo alcanzar.

Antonella Duarte

jueves, 11 de noviembre de 2010

Persona inolvidable

La luz que ilumina mi alma,
brilla con más esplendor cuando noto su presencia
pareciera como si fuese su existencia
la que me permite vivir y de la cual vivo.

Cada día, cada día que pasa
las luces del alma
se encienden al ver su mirada.

Y cuando mi espíritu cae derrotado,
tiene ese poder mágino de restaurarlo.

Sus palabras se apoderan de mí,
me llaman y me hipnotizan
me sonríen y me descuartizan.

Si me hace bien o me hace mal, no lo sé
pero hizo florecer en mí
algo que nadie antes había hecho,
algo que estoy descubriendo.
Que sus huellas quedan grabadas en mi alma
y que permanecerán por siempre a pesar de la distancia.

Antonella Duarte

lunes, 8 de noviembre de 2010

Me voy a dormir

Me voy a dormir,
con el sonido de la lluvia en mi mente,
con la esperanza de que amanezca un nuevo día para siempre.

Me voy a dormir,
pensando en el crepúsculo
creyendo en el amanecer del mundo.

Me voy a dormir,
intentando no recordar
aquello que viví y que hoy me hace mal.

Me voy a dormir,
dibujando en mi mente
mi príncipe azul y mi encuentro con el valiente.

Me voy a dormir,
imaginándome en un cuento de hadas,
donde exista la magia y personas encantadas.

Me voy a dormir,
porqué así podré
estabilizar mi mundo,
detener mi cabeza,
no pensar en nada,
cerrar los ojos
e imaginarme un nuevo mañana.

Antonella Duarte

lunes, 1 de noviembre de 2010

Estrella fugaz

Se me escapan los deseos,
como arena entre los dedos.
Permanecen los recuerdos,
como estrellas en el cielo.

Estrella fugaz, que vienes hacia mí
incandescente en el cielo,
rápida como un trueno
no desaparezcas a través del universo.

Derrama sobre mi espíritu tu fogosidad
transmite en mí, el calor de la paz
no me dejes naufragar
guíame hasta la eternidad.

Estrella fugaz, apareces y te vas
dejando en el cielo tu estela.
Sólo te pido que permanezcas en mí,
como yo permanezco en tí.

Antonella Duarte

sábado, 23 de octubre de 2010

Batalla contra mi infancia

Muere en una flor lo mejor de mi vida,
pero permanece en mis recuerdos
aquello que alguna vez sentí tan propio,
aquello que alguna vez fue mi vida.

Amo y a la vez odio esos recuerdos,
que me persiguen y me llaman
y yo frágilmente caigo derrotada.
Mi mente es una batalla que nunca acaba.

Mi infancia fue como un cuento de hadas,
un cuento de princesas sin brujas ni desgracias.
Hasta que un día todo se acabó.
Y la felicidad lentamente desapareció.

Resumiendo: Mi infancia fue perfecta
y ahora la anhelo más que nunca.
Me encuentro agobiada por sus recuerdos.
y no le encuentro escapatoria a este sufrimiento.

Antonella Duarte

martes, 19 de octubre de 2010

Respirar sin vivir

Estoy sentada en medio de la nada,
como una persona inadaptada y olvidada.
El mundo entero estalla como una granada
y no se ven los esfuerzos de nadie por detener esta cruzada.

Ya no sé si el cielo está arriba de mí,
si esta abajo o si en verdad existe,
las estrellas ya no brillan en el firmamento,
y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto.

Ya no respiro, porque no hay nada para respirar,
ya no escucho latir mi corazón,
porque ya no tiene motivación.

Ya no vivo... porque no tengo nada porque vivir.

Antonella Duarte

lunes, 11 de octubre de 2010

Mi alma canta sus propias canciones

Estoy abriendo mi propio camino en el mundo,
estoy comenzando a construir mi futuro.
Veo como las estrellas en lo más profundo,
me guían para sacar de mí, lo inseguro.

Comienzo a forjar mi propio destino.
A ir tras mis sueños, sueños perdidos.
Y decidir cuál va a ser mi camino,
aquél que voy a recorrer sin descuido.

Y en ese recorrido descubrir quién soy,
lo que quiero llegar a ser, lo que pienso ser.
Porque solo así podré descubrir mi esencia
y conocerme realmente, sin caretas.

Este es un tiempo mágico,
un tiempo algo extraño,
dónde mi vida toma otro rumbo
y comienzo a pensar en el futuro.

Tiempo donde reinan las ilusiones,
donde mi alma canta sus propias canciones.
Tiempo donde yo me siento feliz,
Tiempo de alegrías, alegrías para mí.

Antonella Duarte

lunes, 27 de septiembre de 2010

Mi alma es mía otra vez

Imágenes de la mente,
recuerdos del corazón,
hacen que hoy resucite mi alma,
aquella que por un tiempo se apagó.

Tan solo hicieron falta simples palabras,
para llenar aquello que estaba vacío,
mi mente recobró su pensamiento positivo
e hizo que las cosas dejarán de ser un delirio.

Tu mirada, tus palabras, tus gestos,
aquello que tanto ignoré,
son el motivo de esta revelación.

Siento algo que nunca sentí,
una fuerza interior que explota
un espíritu renovado,
que pide a gritos ser escuchado.

Mi alma es mía otra vez,
y no la pienso dejar escapar.
Ya estuvo vagando por el cielo,
es hora de que permanezca en paz.

Antonella Duarte

Aquel camino que conduce hacia el final de tu vida

El miedo no te deja ver, te paraliza
y vos te quedas quieto como una estatua
frente a la vida, sin saber que hacer
entonces comenzás a correr y te escondés.

Como alternativa, elegís aquel camino
que conduce hacia el final de tu vida.
Ya no te importo, ya no te importa nada
sólo querés dejar tus temores en el olvido.

Recibo puñaladas en el alma
y mis uñas se clavan en tí como agujas.
Estamos los dos escribiendo nuestro desenlace
un episodio trágico que acabará con nuestras vidas.

Mi corazón se acelera,
el tuyo, grita desaforadamente
Corre sangre por nuestras venas
y de nuestros ojos, caen lágrimas secas.

Sentís como tu cuerpo pierde el equilibrio,
como tu alma asciende hasta el cielo.
Tu corazón se detiene,
y tu cerebro permanece frío.

Llegaste hasta el final de tu vida.
La viviste sin vivirla.
Tuviste más tristezas que alegrías.
Pero aquel miedo se acabó
y ahora vos descansas en paz
me guías de dónde estás
para que yo no cometa el mismo error.

Antonella Duarte