miércoles, 19 de diciembre de 2018
Tristeza nocturna
La noche me invade y es,
como un camino sin salida,
como una eterna despedida,
como alguien que se cansa de esperar.
Y en ella, la luna impaciente y desolada,
cuenta historias románticas
que desatan sus lágrimas
haciendo del cielo un río sin esperanzas.
Sueño con que dos estrellas en el cielo,
brillando en la triste oscuridad,
rompan con fiereza el hielo
que dejaste sobre mi felicidad.
lunes, 11 de julio de 2011
Extraña belleza
La luna se vistió de hada,
las estrellas de princesas.
Y la noche, asombrada,
vió lucir toda su belleza.
Festejaban todos los astros,
por la noche que rejuvenecía.
Pero el revivir de la noche era puro teatro,
en su interior se escondía su gran melancolía.
Y sin más, terminó la fiesta.
La luna regresó a su vestido blanco,
aquel vestido desteñido y manchado.
Las estrellas dejaron las coronas a un lado.
Y en ese lapso, la luz del alba asomó en el cielo,
ésta era signo de que había terminado el festejo.
Y la noche, una vez más, se quedó sin belleza,
paralizada y congelada.
La noche se vió inmersa en la nada
y como siempre, fue olvidada.
Antonella Duarte
jueves, 21 de abril de 2011
Indiferencia
El sol iluminaba a los pájaros,
que yacían muertos en la arena.
Inútil esfuerzo el del sol
el de querer olvidar esa pena.
Y a pesar de esa tragedia,
todo siguió igual.
Las personas, insensibles,
ignorando aquella fatalidad.
Y ante tanta tristeza,
la brisa del mar refrescó mi rostro
y el agua en mi piel fluyó como un río.
Mis pies sumergidos en la arena
intentaron llenar este vacío.
Y el ocaso en el mar,
fue un instante fugaz.
Regresé a mi hogar,
disimulando mi pesar
con mi mejor disfraz.
Antonella Duarte
domingo, 9 de enero de 2011
Lágrimas de ceniza
En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.
Antonella Duarte
martes, 21 de diciembre de 2010
Aire tétrico
Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.
Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.
Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.
Antonella Duarte.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Tristes versos
La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.
Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.
Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.
Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.
Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.
Antonella Duarte.
martes, 7 de diciembre de 2010
Dejé todo por un tiempo
Dejé de ver el arco iris por un tiempo.
Dejé de oír el canto de los pájaros por un tiempo.
Dejé de mirar a los ojos por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...
Dejé de ver más allá por un tiempo.
Dejé de escuchar mi voz por un tiempo.
Dejé de lado la serenidad por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...
Dejé de ver un cielo estrellado por un tiempo.
Dejé de cantar mi propia canción por un tiempo.
Dejé de encontrarle lo bueno a las cosas por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...
Simplemente, dejé.
Dejé todo lo que me hacía bien, lo dejé.
Dejé de vivir, lo sé. Eso lo dejé.
Dejé de ser yo, dejé de lado mi buen humor.
Dejé todo lo que había construido, lo dejé.
Dejé lo más importante: mi ser.
Dejé todo por un tiempo, o el tiempo fue quién alejó todo.
Sea lo que fuese, una parte de mí esta vagando por el cielo.
Y esa parte de mí esta muriendo en una agonía.
Pero yo, yo sigo acá. Invisible quizás. Pero estoy.
Y el dejar todo por un tiempo puede que sea la mejor opción
porque mi humanidad pide un poco de compasión.
Antonella Duarte.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Un suspiro del alma
Me miro al espejo,
y veo el rostro de una persona insegura,
que frente a la vida trata de estar de pie
pero cae derrotada en su batalla contra el miedo.
Me miro al espejo,
y en mis ojos veo mi pasado,
veo como una lágrima se desprende al recordarlo
y como la sonrisa que tenía desaparece,
huye, se escapa de mi vida
como arena entre los dedos.
Necesito escuchar aquella voz,
abrazar lo que perdí
recuperar mi estrella
e intentar volver a ser feliz.
Necesito cantar mi propia canción,
crear una melodía,
tocar una sinfonía
y hacer realidad aquella ilusión.
En conclusión: te necesito a vos.
Necesito que vuelvas, me abraces,
que me digas que todo fue una pesadilla
y un tonto delirio del corazón.
Antonella Duarte
viernes, 26 de noviembre de 2010
Sola en la noche
Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.
Espera la llegada de ellos,
los que la cuidaron entre algodones de felicidad,
los que la abandonaron sin piedad.
Ustedes jamás lo podrán entender,
pero mi alma es un artista del disfraz,
ella sabe disimular y esconder lo que le hace mal.
Ella es el espíritu de una persona desamparada.
Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.
Espera lo que nunca va a llegar,
y recuerda todo lo que alguna vez la hizo especial.
Mi alma recuerda,
porque sabe que nunca más va a vivir aquella etapa tan vital.
Sola en la noche, mi alma llora
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma muere.
Antonella Duarte
jueves, 11 de noviembre de 2010
Persona inolvidable
La luz que ilumina mi alma,
brilla con más esplendor cuando noto su presencia
pareciera como si fuese su existencia
la que me permite vivir y de la cual vivo.
Cada día, cada día que pasa
las luces del alma
se encienden al ver su mirada.
Y cuando mi espíritu cae derrotado,
tiene ese poder mágico de restaurarlo.
Sus palabras se apoderan de mí,
me llaman y me hipnotizan
me sonríen y me descuartizan.
Si me hace bien o me hace mal, no lo sé
pero hizo florecer en mí
algo que nadie antes había hecho,
algo que estoy descubriendo.
Que sus huellas quedan grabadas en mi alma
y que permanecerán por siempre a pesar de la distancia.
Antonella Duarte
sábado, 23 de octubre de 2010
Batalla contra mi infancia
Muere en una flor lo mejor de mi vida,
pero permanece en mis recuerdos
aquello que alguna vez sentí tan propio,
aquello que alguna vez fue mi vida.
Amo y a la vez odio esos recuerdos,
que me persiguen y me llaman
y yo frágilmente caigo derrotada.
Mi mente es una batalla que nunca acaba.
Mi infancia fue como un cuento de hadas,
un cuento de princesas sin brujas ni desgracias.
Hasta que un día todo se acabó.
Y la felicidad lentamente desapareció.
Resumiendo: Mi infancia fue perfecta
y ahora la anhelo más que nunca.
Me encuentro agobiada por sus recuerdos.
y no le encuentro escapatoria a este sufrimiento.
Antonella Duarte
martes, 19 de octubre de 2010
Respirar sin vivir
Estoy sentada en medio de la nada,
como una persona inadaptada y olvidada.
El mundo entero estalla como una granada
y no se ven los esfuerzos de nadie por detener esta cruzada.
Ya no sé si el cielo está arriba de mí,
si esta abajo o si en verdad existe,
las estrellas ya no brillan en el firmamento,
y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto.
Ya no respiro, porque no hay nada para respirar,
ya no escucho latir mi corazón,
porque ya no tiene motivación.
Ya no vivo... porque no tengo nada porque vivir.
Antonella Duarte
lunes, 27 de septiembre de 2010
Hoy ha dejado de latir mi corazón
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto
(De un poema de Pablo Neruda-Tengo Miedo)
Llora mi corazón,
y se escapa de la realidad.
Ya no quiere sufrir más,
pero él vive en soledad.
Como un arco iris sin color,
él late sin tu amor.
Y respira el intenso olor
del temible terror.
Y el palpitar de mi destruído corazón,
de a poco se deja de sentir.
Muere lentamente en esta cruel canción
que has cantado sin compasión.
Antonella Duarte
Metamorfosis de mis palabras
Escribo sobre hojas
que piden a gritos ser escuchadas.
Ellas están desesperadas,
buscando su libertad.
Encarceladas en un libro clausurado,
lleno de palabras alborotadas.
Un libro no publicado.
Un libro olvidado.
Y no logro descifrar
por qué nadie las puede escuchar.
¿No se dan cuenta
que ellas quieren paz?
Mis palabras mueren de una calma agonía,
mueren de tristeza, mueren en el olvido.
Tan sólo eran letras,
que querían dejar huellas.
Antonella Duarte
domingo, 12 de septiembre de 2010
Una muerte anunciada
Me ahogo en medio de este aguacero,
y no hay nadie que me rescate.
Ya se apagaron tus dos luceros
que perdí en este combate.
Una tormenta se asoma,
y mi espirítu débil cae derrotado.
Este abatimiento es síntoma,
de que tu amor me ha condenado.
Y por más que intente,
no logro levantarme.
Soy arrastrada por esta corriente,
que lo único que hace es destrozarme.
Y muere mi alma,
ahogada en este diluvio.
Dejando su naturaleza intacta,
la que alguna vez tuvo.
Antonella Duarte
Si tú te vas
Si tú te vas,
mi mundo se derrumbará.
Si tú te vas,
ya no tendrá sentido la felicidad.
Si tú te vas,
se apagará tu chispa.
Si tú te vas,
dejaré de cantar.
Si tú te vas,
habrá una parte de mí en otro lugar.
Si tú te vas,
dejarás un vacío existencial.
Si tú te vas,
te llevarás contigo mi libertad.
Si tú te vas,
en mí reinará la soledad.
Si tú te vas,
mi alma vagará por el cielo.
Si tú te vas,
mi espirítu morirá.
No te vayas...
Antonella Duarte
martes, 7 de septiembre de 2010
Lágrimas de papel
Mis ojos como el mar,
derramaron sobre mi piel,
lágrimas de papel.
Mis lágrimas recorren,
aquel rostro que por tí llora.
Y piden a gritos desesperados,
no caer en este acantilado.
Y este llanto descorazonado,
crea un río de enfado,
que transita por el sendero
de mi llameante corazón.
Mi alma está sumergida,
en este lago oscuro,
por momentos transparente,
por momentos impuro.
Antonella Duarte
Al final, todos hacemos daño.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Llora el cielo
y sus lágrimas chocan en mi piel.
Llora el cielo,
y su llanto escucho caer.
Llora, tristemente llora.
No puede parar,
ni dejar que los pájaros
vuelen en paz.
Derrama sus lágrimas,
en esta sequía.
Crea un mar
de aguas cristalinas.
Llora el cielo,
y sus lágrimas chocan en mi piel.
Llora el cielo,
y su llanto escucho caer.
Antonella Duarte
No siempre el cielo es azul
No siempre el cielo es azul,
hay días en los que no hay luz.
Sólo nubes grises,
que se mueven infelices.
No siempre el cielo es azul,
hay días que se visten de negro.
Los pájaros se esconden en un baúl
y las flores se marchitan como en un otoño sin luz.
No siempre el cielo es azul,
hay días sin plenitud,
donde el tiempo transcurre con lentitud.
A veces el sol no ilumina la vida
el verde de las hojas se vuelve opaco,
y la felicidad es tan sólo una lejanía.
Antonella Duarte

domingo, 29 de agosto de 2010
Perdida en el paraíso
Nado en un mar de lágrimas,
donde se funden las tristezas y las esperanzas.
Recorro a pie un camino,
que me lleva a un dolor asesino.
Y en el cielo,
un alma encuentro.
Es la mía,
que vaga por el tiempo.
Alma solitaria,
fría y melancólica,
que busca de su vida
escribir la historia más maravillosa.
Y hoy mi alma está aquí,
perdida en el paraíso,
tratando de encontrar
su tan ansiado destino.
Antonella Duarte
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