jueves, 29 de diciembre de 2011
Glorioso cielo infinito
fue testigo omnisciente
de la maldad con la que tu corazón
rompió mi sonrisa y destruyó mi amor.
Cayó mi alma y surgieron las lágrimas.
Gotas de rocío, de mis ojos se desprendieron
para convertirse en gotas de vida
que se evaporaron para llegar al cielo.
Donde en nubes victoriosas se transformaron.
Llevan consigo el honor de una batalla,
el dolor de un adiós
y el feliz regreso del amor.
Ya es verano y el fervoroso sol
resplandece en el glorioso cielo infinito.
Las aves despliegan sus alas,
saboreando la libertad y la cálida esperanza.
Antonella Duarte
viernes, 4 de noviembre de 2011
Calles
Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Cuánta gente hay que vive...
que vive y muerta está!
Escucho el silbido del viento,
me susurra al oído.
Me cuenta un secreto:
¡En el mar alguien ha tirado un sueño!
Un manto tibio de luz
ilumina las calles.
Y toda persona que pasa
olvida su alma en su casa.
Aves metálicas cruzan el cielo,
atraviesan la capa celeste,
donde las luciérnagas del firmamento
brillan en la noche nítidamente.
Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Muerta está la esperanza
y viva la maldad!
Siempre hay un camino
que me lleva a algún lugar.
¿Habrá uno que me conduzca
hacia mi tan esperada felicidad?
Antonella Duarte
viernes, 14 de enero de 2011
Un florecido sueño
Alguien se apodera de mis palabras,
al fin, mis versos consiguieron dueño
ya no hay penas macabras,
sólo un florecido sueño.
Un nuevo habitante en mi mente,
un inquilino en mi corazón
ese alguien que me tiene impaciente,
ese alguien que me ha quitado la respiración.
Lo siento en mí,
y mis ojos lo ven,
no lo escucho hablar,
pero sé que es él.
Alguien se apodera de mis palabras,
al fin, mis versos consiguieron dueño
ya no hay penas macabras,
sólo un florecido sueño.
Antonella Duarte.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Cálido abrazo
Abrázame fuerte
y no me sueltes.
Quiero permanecer cobijada en tus brazos
y en éste cálido abrazo fundir nuestro amor.
Qué la luna sea testigo
del compromiso que asumimos
cuando los dos al oído
susurramos nuestro cariño.
Y serás mi rayo de sol cuando haya frío,
serás la luz de mis ojos en la oscuridad,
serás eso que elegí para mi vida,
serás eso y mucho más.
Antonella Duarte.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Luna de esperanza
Por las noches veo a la luna,
ella con su cara espléndida e iluminada
recorre las calles en busca de esas personas como yo,
que han perdido las esperanzas de un amor.
Ella se acerca y me acompaña,
se apodera de mí y lleva mi espíritu consigo.
Ella en su baúl, guarda los corazones desconsolados
y entre millones, se encuentra el mío.
¿Y yo?
Yo quedo sin alma por un rato,
pero en la luz del alba, ella regresa lo que es mío.
Y cuando recibo mi corazón,
siento como el fuego quema en mi interior.
Y de lo que tanto mal me hacía,
ya solo quedan cenizas.
Y todas las noches,
salgo a la calle,
para que la luna restaure
eso que es mío y llevo adentro
eso que tengo y me late,
el corazón de una niña
con sabor a chocolate.
Antonella Duarte.
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