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sábado, 5 de febrero de 2011

Agoniza mi arte

Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.

Ella se refugiaba en las palabras,
pero llegó un día en el que las palabras,
dejaron de ser su amparo
y tan solo pasaron a ser letras del pasado.

Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.

Ella hacía de las letras
la mejor manera de contar sus penas,
pero ahora que sus penas no son sustanciales
agoniza el arte de sus humanidades.

Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía,
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.

Antonella Duarte.

domingo, 9 de enero de 2011

Lágrimas de ceniza

En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.

Antonella Duarte

martes, 21 de diciembre de 2010

Aire tétrico

Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.

Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.

Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.

Antonella Duarte.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tristes versos

La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.

Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.

Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.

Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.

Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.

Antonella Duarte.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Sola en la noche

Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.

Espera la llegada de ellos,
los que la cuidaron entre algodones de felicidad,
los que la abandonaron sin piedad.

Ustedes jamás lo podrán entender,
pero mi alma es un artista del disfraz,
ella sabe disimular y esconder lo que le hace mal.
Ella es el espíritu de una persona desamparada.

Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.

Espera lo que nunca va a llegar,
y recuerda todo lo que alguna vez la hizo especial.
Mi alma recuerda,
porque sabe que nunca más va a vivir aquella etapa tan vital.

Sola en la noche, mi alma llora
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma muere.

Antonella Duarte

lunes, 27 de septiembre de 2010

Aquel camino que conduce hacia el final de tu vida

El miedo no te deja ver, te paraliza
y vos te quedas quieto como una estatua
frente a la vida, sin saber que hacer
entonces comenzás a correr y te escondés.

Como alternativa, elegís aquel camino
que conduce hacia el final de tu vida.
Ya no te importo, ya no te importa nada
sólo querés dejar tus temores en el olvido.

Recibo puñaladas en el alma
y mis uñas se clavan en tí como agujas.
Estamos los dos escribiendo nuestro desenlace
un episodio trágico que acabará con nuestras vidas.

Mi corazón se acelera,
el tuyo, grita desaforadamente
Corre sangre por nuestras venas
y de nuestros ojos, caen lágrimas secas.

Sentís como tu cuerpo pierde el equilibrio,
como tu alma asciende hasta el cielo.
Tu corazón se detiene,
y tu cerebro permanece frío.

Llegaste hasta el final de tu vida.
La viviste sin vivirla.
Tuviste más tristezas que alegrías.
Pero aquel miedo se acabó
y ahora vos descansas en paz
me guías de dónde estás
para que yo no cometa el mismo error.

Antonella Duarte

domingo, 12 de septiembre de 2010

Una muerte anunciada

Me ahogo en medio de este aguacero,
y no hay nadie que me rescate.
Ya se apagaron tus dos luceros
que perdí en este combate.

Una tormenta se asoma,
y mi espirítu débil cae derrotado.
Este abatimiento es síntoma,
de que tu amor me ha condenado.

Y por más que intente,
no logro levantarme.
Soy arrastrada por esta corriente,
que lo único que hace es destrozarme.

Y muere mi alma,
ahogada en este diluvio.
Dejando su naturaleza intacta,
la que alguna vez tuvo.

Antonella Duarte



martes, 7 de septiembre de 2010

Lágrimas de papel

Mis ojos como el mar,
derramaron sobre mi piel,
lágrimas de papel.

Mis lágrimas recorren,
aquel rostro que por tí llora.
Y piden a gritos desesperados,
no caer en este acantilado.

Y este llanto descorazonado,
crea un río de enfado,
que transita por el sendero
de mi llameante corazón.

Mi alma está sumergida,
en este lago oscuro,
por momentos transparente,
por momentos impuro.

Antonella Duarte

Al final, todos hacemos daño.


sábado, 4 de septiembre de 2010

Perdida en esta agonía

Te necesito y no te tengo.
Te busco y no te encuentro.
Te sueño y causas en mí
una pesadilla sin fin.

Me haces contradecir.
Ya no sé elegir.
Me haces perder
en este vaivén.

Vivís en mis recuerdos.
Vivís en mi mente.
Vivís en mis lamentos
y en mis sentimientos.

Ya no sé si quererte o no.
Ya no sé si pensar en vos.
Ya no sé si puedo sobrevivir,
en esta agonía sin fin.

Antonella Duarte

viernes, 13 de agosto de 2010

Mi mundo se desmorona

Mi mundo se desmorona.
Mi mente se paraliza.
Mi corazón se transforma
y mi alma se desactiva.

No puedo más,
todo me supera.

No puedo seguir,

no puedo vivir.

En cada instante me invade
esa angustia inevitable.
Ya no lo puedo soportar
no me quiero derrumbar.

Ya no sé que hacer

ya no puedo ver.

Sólo existen nubes tormentosas

grises y miedosas.
El arco iris desapareció
junto con el sol.

Nada me ilumina,
sólo tu mirada,
tus ojos transparentes
que me enternecen.

No quiero vivir,
ni sentir.
No le encuentro sentido
a este mundo maldito.


T
e necesito,
me necesito.

Antonella Duarte