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viernes, 3 de febrero de 2012

Dos palabras

La luna me abraza por las noches
y la siento tan dentro de mí
que como fuego estalla mi corazón,
consciente de tanto dolor.

Acaricia mi alma dolida,
cansada y destruída.
Besa los escalofríos
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
De sus ojos una luz nace
que resplandece en la noche brillante.

Sus manos de algodón rozan mi piel
y su mirada cautiva mi espíritu abandonado.
Sus labios dulces como la miel
dicen en dos palabras todo lo que he callado: te extraño.

Antonella Duarte


lunes, 11 de julio de 2011

Extraña belleza

La luna se vistió de hada,
las estrellas de princesas.
Y la noche, asombrada,
vió lucir toda su belleza.

Festejaban todos los astros,
por la noche que rejuvenecía.
Pero el revivir de la noche era puro teatro,
en su interior se escondía su gran melancolía.

Y sin más, terminó la fiesta.
La luna regresó a su vestido blanco,
aquel vestido desteñido y manchado.
Las estrellas dejaron las coronas a un lado.
Y en ese lapso, la luz del alba asomó en el cielo,
ésta era signo de que había terminado el festejo.

Y la noche, una vez más, se quedó sin belleza,
paralizada y congelada.
La noche se vió inmersa en la nada
y como siempre, fue olvidada.

Antonella Duarte

lunes, 7 de marzo de 2011

La noche me habla

La noche me habla,
y el fiel reflejo de la luna en el agua
atrae mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.

La noche me habla,
y los ojos del cielo
titilan ante mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.

La noche me habla,
y un rayo de luna
atraviesa mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.

La noche me habla,
pero a la luz del alba
trato de escuchar...
pero ya no escucho nada.

Antonella Duarte

jueves, 3 de marzo de 2011

Febrero en soledad

Y la luna parece ser mi único consuelo
en las noches azules de febrero.
Las pocas estrellas que en el cielo quedan
acompañan mis tristes penas.

Nadie en la calle,
nada en el cielo.
Sólo árboles tristes
por el otoño y su regreso.

Y en la oscuridad,
mis pensamientos y voces,
mis recuerdos y dolores,
mis penas y desgracias,
mis lágrimas y fantasmas.

Antonella Duarte.