viernes, 4 de noviembre de 2011
Calles
Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Cuánta gente hay que vive...
que vive y muerta está!
Escucho el silbido del viento,
me susurra al oído.
Me cuenta un secreto:
¡En el mar alguien ha tirado un sueño!
Un manto tibio de luz
ilumina las calles.
Y toda persona que pasa
olvida su alma en su casa.
Aves metálicas cruzan el cielo,
atraviesan la capa celeste,
donde las luciérnagas del firmamento
brillan en la noche nítidamente.
Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Muerta está la esperanza
y viva la maldad!
Siempre hay un camino
que me lleva a algún lugar.
¿Habrá uno que me conduzca
hacia mi tan esperada felicidad?
Antonella Duarte
martes, 29 de marzo de 2011
Ante mí
Ante mí, mil remolinos girando
y no puedo captar en que dirección lo hacen.
Ante mí, miles de estrellas
y no puedo ver de qué colores son.
Ante mí, miles de voces bellas
y no puedo escuchar qué dicen.
Ante mí, miles de rosas
y no puedo oler sus aromas.
Ante mí, ante mis ojos, ante mi nariz
estás vos, con tu sonrisa encantadora
con tu boca fogosa
con tu cabello rebelde.
Ante mí, estás vos
y ante vos yo no estoy.
Antonella Duarte
sábado, 5 de febrero de 2011
La dicha de la mariposa
Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.
Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.
No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.
Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.
Antonella Duarte.
Agoniza mi arte
Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.
Ella se refugiaba en las palabras,
pero llegó un día en el que las palabras,
dejaron de ser su amparo
y tan solo pasaron a ser letras del pasado.
Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.
Ella hacía de las letras
la mejor manera de contar sus penas,
pero ahora que sus penas no son sustanciales
agoniza el arte de sus humanidades.
Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía,
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.
Antonella Duarte.
domingo, 9 de enero de 2011
Lágrimas de ceniza
En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.
Antonella Duarte
jueves, 30 de diciembre de 2010
Palabras que pretendían ser poesía
Entre hojas de viejos libros,
descansan los restos de esas palabras,
palabras, que pretendían ser poesía
palabras, que no son más que puras tonterías.
Escribo letras imperfectas,
pretensiosas y ambiciosas.
Quisiera enterrarlas en el olvido,
pero ellas son mi lenguaje más expresivo.
Siento que lo que escribo
no es lo que yo espero escribir.
Me siento como aquél árbol,
que en otoño
sueña con ver sus hojas con la mejor tonalidad
pero sabe que lo que sueña no se hará realidad.
Yo espero mucho más de mí al escribir.
Espero mucho más de este secreto que me inquieta
quiero y no quiero que sea revelado, pero quiero sentirme completa
Y deseo poder gritar a los cuatro vientos: tengo alma de poeta.
Entre hojas de viejos libros,
descansan los restos de esas palabras,
palabras, que pretendían ser poesía
palabras, que no son más que puras tonterías.
Antonella Duarte.
jueves, 23 de diciembre de 2010
La huella del corazón
Viéndome en el espejo,
observo con detenimiento una marca,
situada sobre mi pecho,
también la contemplo en los azulejos.
Tiene mi pecho un rasguño,
una cicatriz que nace del corazón.
Deja su huella en mi piel
como la rosa deja su espina en una prisión.
Me pregunto por qué la tendré,
y por qué no reconocí antes su presencia.
Más bien parece un novela policíaca,
donde la protagonista,
envuelta en un misterio,
intenta descubrir cómo fue que esa herida
llegó hasta su pecho.
Y yo aquí, me sigo preguntando
si me lastimaron o me lastimé.
O si ésa es la herida de la que tanto hablé,
que hoy sale a la luz por primera vez.
Antonella Duarte
martes, 21 de diciembre de 2010
Aire tétrico
Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.
Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.
Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.
Antonella Duarte.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Tristes versos
La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.
Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.
Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.
Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.
Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.
Antonella Duarte.
martes, 7 de diciembre de 2010
Dejé todo por un tiempo
Dejé de ver el arco iris por un tiempo.
Dejé de oír el canto de los pájaros por un tiempo.
Dejé de mirar a los ojos por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...
Dejé de ver más allá por un tiempo.
Dejé de escuchar mi voz por un tiempo.
Dejé de lado la serenidad por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...
Dejé de ver un cielo estrellado por un tiempo.
Dejé de cantar mi propia canción por un tiempo.
Dejé de encontrarle lo bueno a las cosas por un tiempo.
Y en este tiempo dejé tantas cosas...
Simplemente, dejé.
Dejé todo lo que me hacía bien, lo dejé.
Dejé de vivir, lo sé. Eso lo dejé.
Dejé de ser yo, dejé de lado mi buen humor.
Dejé todo lo que había construido, lo dejé.
Dejé lo más importante: mi ser.
Dejé todo por un tiempo, o el tiempo fue quién alejó todo.
Sea lo que fuese, una parte de mí esta vagando por el cielo.
Y esa parte de mí esta muriendo en una agonía.
Pero yo, yo sigo acá. Invisible quizás. Pero estoy.
Y el dejar todo por un tiempo puede que sea la mejor opción
porque mi humanidad pide un poco de compasión.
Antonella Duarte.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Simulando ser princesa
Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.
Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.
Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.
Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.
Antonella Duarte
domingo, 12 de septiembre de 2010
Una muerte anunciada
Me ahogo en medio de este aguacero,
y no hay nadie que me rescate.
Ya se apagaron tus dos luceros
que perdí en este combate.
Una tormenta se asoma,
y mi espirítu débil cae derrotado.
Este abatimiento es síntoma,
de que tu amor me ha condenado.
Y por más que intente,
no logro levantarme.
Soy arrastrada por esta corriente,
que lo único que hace es destrozarme.
Y muere mi alma,
ahogada en este diluvio.
Dejando su naturaleza intacta,
la que alguna vez tuvo.
Antonella Duarte
Si tú te vas
Si tú te vas,
mi mundo se derrumbará.
Si tú te vas,
ya no tendrá sentido la felicidad.
Si tú te vas,
se apagará tu chispa.
Si tú te vas,
dejaré de cantar.
Si tú te vas,
habrá una parte de mí en otro lugar.
Si tú te vas,
dejarás un vacío existencial.
Si tú te vas,
te llevarás contigo mi libertad.
Si tú te vas,
en mí reinará la soledad.
Si tú te vas,
mi alma vagará por el cielo.
Si tú te vas,
mi espirítu morirá.
No te vayas...
Antonella Duarte
martes, 7 de septiembre de 2010
Lágrimas de papel
Mis ojos como el mar,
derramaron sobre mi piel,
lágrimas de papel.
Mis lágrimas recorren,
aquel rostro que por tí llora.
Y piden a gritos desesperados,
no caer en este acantilado.
Y este llanto descorazonado,
crea un río de enfado,
que transita por el sendero
de mi llameante corazón.
Mi alma está sumergida,
en este lago oscuro,
por momentos transparente,
por momentos impuro.
Antonella Duarte
Al final, todos hacemos daño.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Perdida en esta agonía
Te necesito y no te tengo.
Te busco y no te encuentro.
Te sueño y causas en mí
una pesadilla sin fin.
Me haces contradecir.
Ya no sé elegir.
Me haces perder
en este vaivén.
Vivís en mis recuerdos.
Vivís en mi mente.
Vivís en mis lamentos
y en mis sentimientos.
Ya no sé si quererte o no.
Ya no sé si pensar en vos.
Ya no sé si puedo sobrevivir,
en esta agonía sin fin.
Antonella Duarte
Veo gente
Veo gente caminar.
Veo gente pensar.
Veo gente abandonar,
todos sus sueños en un matorral.
Veo gente sentir.
Veo gente sufrir.
Veo gente fingir,
que saben vivir.
Veo gente hacer.
Veo gente creer.
Veo gente esconder,
sus pensamientos en un tren.
Sólo veo gente,
que caminan con los ojos cerrados,
que escuchan y no oyen,
que hablan y no callan.
Antonella Duarte
jueves, 2 de septiembre de 2010
No siempre el cielo es azul
No siempre el cielo es azul,
hay días en los que no hay luz.
Sólo nubes grises,
que se mueven infelices.
No siempre el cielo es azul,
hay días que se visten de negro.
Los pájaros se esconden en un baúl
y las flores se marchitan como en un otoño sin luz.
No siempre el cielo es azul,
hay días sin plenitud,
donde el tiempo transcurre con lentitud.
A veces el sol no ilumina la vida
el verde de las hojas se vuelve opaco,
y la felicidad es tan sólo una lejanía.
Antonella Duarte

domingo, 29 de agosto de 2010
Perdida en el paraíso
Nado en un mar de lágrimas,
donde se funden las tristezas y las esperanzas.
Recorro a pie un camino,
que me lleva a un dolor asesino.
Y en el cielo,
un alma encuentro.
Es la mía,
que vaga por el tiempo.
Alma solitaria,
fría y melancólica,
que busca de su vida
escribir la historia más maravillosa.
Y hoy mi alma está aquí,
perdida en el paraíso,
tratando de encontrar
su tan ansiado destino.
Antonella Duarte
sábado, 28 de agosto de 2010
Cruce de caminos.
Caminos que recorre mi corazón,
sin razón.
Caminos que transito
y no me llevan a destino.
Caminos que no llevan a ningún lugar,
caminos sin salida,
caminos sin final.
Caminos arruinados,
caminos mojados.
Caminos con obstáculos,
caminos entrelazados.
Y yo camino,
por esos caminos.
Donde me pierdo,
donde me paralizo.
A veces te cruzo,
a lo lejos, pero te cruzo.
Por momentos estás distante
y por otros radiante en mi corazón.
Antonella Duarte
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