jueves, 11 de noviembre de 2010

Persona inolvidable

La luz que ilumina mi alma,
brilla con más esplendor cuando noto su presencia
pareciera como si fuese su existencia
la que me permite vivir y de la cual vivo.

Cada día, cada día que pasa
las luces del alma
se encienden al ver su mirada.

Y cuando mi espíritu cae derrotado,
tiene ese poder mágino de restaurarlo.

Sus palabras se apoderan de mí,
me llaman y me hipnotizan
me sonríen y me descuartizan.

Si me hace bien o me hace mal, no lo sé
pero hizo florecer en mí
algo que nadie antes había hecho,
algo que estoy descubriendo.
Que sus huellas quedan grabadas en mi alma
y que permanecerán por siempre a pesar de la distancia.

Antonella Duarte

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