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domingo, 9 de enero de 2011

Lágrimas de ceniza

En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.

Antonella Duarte

martes, 21 de diciembre de 2010

Aire tétrico

Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.

Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.

Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.

Antonella Duarte.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tristes versos

La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.

Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.

Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.

Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.

Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.

Antonella Duarte.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Una pócima para despertar

De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.

Ya reconozco su sabor.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen la sangre del alma.
Mi rostro es como una tierra fértil,
donde llueve muy seguido y sin predicción.

Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
De noche, sentada y con una canción de fondo
la que me trae los recuerdos necesarios para largar el llanto,
y la que permite que nadie escuche mi llanto reprimido.

Es ahí donde toda mi humanidad culmina,
donde muestro mi fragilidad, donde quedo al descubierto.
Es ahí donde veo lo desorganizado que está mi interior.
Es ahí donde trato de buscar una solución.

De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.

Antonella Duarte.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Sola en la noche

Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.

Espera la llegada de ellos,
los que la cuidaron entre algodones de felicidad,
los que la abandonaron sin piedad.

Ustedes jamás lo podrán entender,
pero mi alma es un artista del disfraz,
ella sabe disimular y esconder lo que le hace mal.
Ella es el espíritu de una persona desamparada.

Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.

Espera lo que nunca va a llegar,
y recuerda todo lo que alguna vez la hizo especial.
Mi alma recuerda,
porque sabe que nunca más va a vivir aquella etapa tan vital.

Sola en la noche, mi alma llora
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma muere.

Antonella Duarte

lunes, 27 de septiembre de 2010

Hoy ha dejado de latir mi corazón

Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto
(De un poema de Pablo Neruda-Tengo Miedo)

Llora mi corazón,
y se escapa de la realidad.
Ya no quiere sufrir más,
pero él vive en soledad.

Como un arco iris sin color,
él late sin tu amor.
Y respira el intenso olor
del temible terror.

Y el palpitar de mi destruído corazón,
de a poco se deja de sentir.
Muere lentamente en esta cruel canción
que has cantado sin compasión.

Antonella Duarte

domingo, 12 de septiembre de 2010

Una muerte anunciada

Me ahogo en medio de este aguacero,
y no hay nadie que me rescate.
Ya se apagaron tus dos luceros
que perdí en este combate.

Una tormenta se asoma,
y mi espirítu débil cae derrotado.
Este abatimiento es síntoma,
de que tu amor me ha condenado.

Y por más que intente,
no logro levantarme.
Soy arrastrada por esta corriente,
que lo único que hace es destrozarme.

Y muere mi alma,
ahogada en este diluvio.
Dejando su naturaleza intacta,
la que alguna vez tuvo.

Antonella Duarte



martes, 7 de septiembre de 2010

Lágrimas de papel

Mis ojos como el mar,
derramaron sobre mi piel,
lágrimas de papel.

Mis lágrimas recorren,
aquel rostro que por tí llora.
Y piden a gritos desesperados,
no caer en este acantilado.

Y este llanto descorazonado,
crea un río de enfado,
que transita por el sendero
de mi llameante corazón.

Mi alma está sumergida,
en este lago oscuro,
por momentos transparente,
por momentos impuro.

Antonella Duarte

Al final, todos hacemos daño.