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jueves, 30 de diciembre de 2010

Renacer

Pensando en todo lo que tenía,
sentía que algo me faltaba.
Como esa rosa que no florecía
al no tener al sol todos los días.

Sentía un profundo vacío.
Me sentía igual que un árbol en otoño,
viendo como sus hojas caían,
viendo como sus hojas se desvanecían.

Pero con la firme esperanza de la primavera,
en dónde él reviviría.
Y cómo en el árbol, la primavera llegó a mi vida.
Y trajo consigo ese camino hacia mi felicidad.

Acabo de descubrir ese camino,
que es todo lo que necesito.
Lo transitaré y llegaré a la meta,
y por primera vez me sentiré plena.

Y como las hojas del árbol,
volveré a nacer o reviviré.
Como la rosa, creceré.
Y como el viento, volaré.

Me dejaré llevar por mis sentimientos,
que esa brisa revoltosa me lleve hasta el cielo,
dónde agradeceré a las estrellas por haber cumplido mi deseo,
dónde recuperaré mi alma que vagaba por el tiempo.

Antonella Duarte.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cálido abrazo

Abrázame fuerte
y no me sueltes.
Quiero permanecer cobijada en tus brazos
y en éste cálido abrazo fundir nuestro amor.

Qué la luna sea testigo
del compromiso que asumimos
cuando los dos al oído
susurramos nuestro cariño.

Y serás mi rayo de sol cuando haya frío,
serás la luz de mis ojos en la oscuridad,
serás eso que elegí para mi vida,
serás eso y mucho más.

Antonella Duarte.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Sonriéndole al mundo

Recuerdo las palabras de un amigo:
sonriendo se vive mejor.
¿Pero cómo sonreír cuando llevas adentro a tu enemigo
el que a tu vida le quita el color?

Yo le pregunté:
¿Por qué me sonríes?
Y él me contesto:
Porque sé algo que tú no sabes.

Según él, sonreír le hace bien al músculo más importante del cuerpo:
el corazón, sonreír cuesta poco y da mucho.
La sonrisa es el espejo del alma.
La sonrisa rompe barreras y conquista más de lo que crees.
Él me dijo que una sonrisa dura muy poco... y tiene razón,
pero una sonrisa podría permanecer en la memoria de alguien toda una vida.

Por todo esto es lindo sonreír, ¿verdad?
Yo sonrío cuando sueño o cuando cuento mis sueños.
Según él, cuando sonreímos los ángeles que estaban ahí,
parados, comienzan a bailar.

Su sonrisa se ve a través de sus ojos
cuando se encuentran con los míos
y luego se guarda en el fondo de mi imaginación.

Y después de todo, ahí estoy yo,
sonriéndole al mundo,
como si nada huebise pasado,
como si fuera realmente feliz.

Antonella Duarte.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Mariposa de libertad

Vuela y llévame contigo.
Háblame y dime al oído
que fuiste creada para hacerme sentir
que en otras tierras puedo yo ser feliz.

Abre tus alas
y despliega en mí tu abanico de colores.
Muéstrame que tan lejos me puedes llevar,
guíame hacia mi libertad.

Me gustaba elegir mi propio camino
pero ahora te pido que me guíes.
Hazme recorrer el sendero de la felicidad,
sujeta mi mano, no me permitas naufragar.

Llévame por las nubes,
y concédeme un deseo a una estrella.
Llévame por las nubes,
libera mis penas y quita de mí todas las tristezas.

Mariposa de libertad,
bella como el deseo de felicidad,
sólo tú me puedes guiar,
por el camino que debo alcanzar.

Antonella Duarte

lunes, 11 de octubre de 2010

Mi alma canta sus propias canciones

Estoy abriendo mi propio camino en el mundo,
estoy comenzando a construir mi futuro.
Veo como las estrellas en lo más profundo,
me guían para sacar de mí, lo inseguro.

Comienzo a forjar mi propio destino.
A ir tras mis sueños, sueños perdidos.
Y decidir cuál va a ser mi camino,
aquél que voy a recorrer sin descuido.

Y en ese recorrido descubrir quién soy,
lo que quiero llegar a ser, lo que pienso ser.
Porque solo así podré descubrir mi esencia
y conocerme realmente, sin caretas.

Este es un tiempo mágico,
un tiempo algo extraño,
dónde mi vida toma otro rumbo
y comienzo a pensar en el futuro.

Tiempo donde reinan las ilusiones,
donde mi alma canta sus propias canciones.
Tiempo donde yo me siento feliz,
Tiempo de alegrías, alegrías para mí.

Antonella Duarte

lunes, 27 de septiembre de 2010

Mi alma es mía otra vez

Imágenes de la mente,
recuerdos del corazón,
hacen que hoy resucite mi alma,
aquella que por un tiempo se apagó.

Tan solo hicieron falta simples palabras,
para llenar aquello que estaba vacío,
mi mente recobró su pensamiento positivo
e hizo que las cosas dejarán de ser un delirio.

Tu mirada, tus palabras, tus gestos,
aquello que tanto ignoré,
son el motivo de esta revelación.

Siento algo que nunca sentí,
una fuerza interior que explota
un espíritu renovado,
que pide a gritos ser escuchado.

Mi alma es mía otra vez,
y no la pienso dejar escapar.
Ya estuvo vagando por el cielo,
es hora de que permanezca en paz.

Antonella Duarte

Mi arco iris de ilusión

Un nuevo arco iris de ilusión
se dibujó en el oscuro cielo azul
y mi corazón frío se llenó de emoción
al ver que por fin, el cielo tenía otro color.

Rojo como tus dulces mejillas,
naranja como el color de las mandarinas,
amarillo como el resplandeciente sol,
y verde como las finas colinas que me conducen a la ilusión.

Celeste como el cristalino mar,
azul como la mariposa que volando estará,
y violeta como la flor más hermosa que hay de admirar.

Este es mi arco iris de ilusión,
que pinta mi vida de varias tonalidades.
A veces gris, a veces negro,
pero siempre yo espero
que desde el cielo me ilumine
aquel rayo de colores extraordinarios.

Antonella Duarte

sábado, 4 de septiembre de 2010

La esperanza de la primavera

La primavera espera,
paciente y atenta
el adiós del invierno,
el regreso del amor.

Cuenta los días,
de su tan esperado retorno.
Y espera con ansias,
la llegada del calor.

Las hojas muertas, renacerán.
Y todo lo negro, se transformará.
Llega un mundo de color,
llega la primavera, junto con el sol.

Antonella Duarte

sábado, 28 de agosto de 2010

Mirando al infinito

Te miro,
por las noches, te miro.
Me encandilas con tu brillo,
me enamoras con tu perfección.


Te miro,
por las noches, te miro.
Me acompañas, me guias
y yo te persigo.

Te miro,
por las noches, te miro.
Es tu esfericidad
la que admiro.

Te miro,
por las noches, te miro.
Y encuentro en tí, una companía.
Siempre persiguiéndome, por viejos caminos.

Mirando al cielo,
te ví.
Mirando al infinito,
te encontré.

Antonella Duarte

sábado, 21 de agosto de 2010

Encontré un oasis de paz.

Encontré mi sonrisa,
que había perdido y olvidado.
Encontré mi alma,
que estaba escondida.
Me encontré a mí,
que estaba ausente.

Encontré la alegría,
que tanto extrañaba mi vida.
Encontré la paz,
que tanto necesitaba.
Me encontré a mí
que estaba apagada, infeliz.

Y en este encuentro,
hallé todo aquello que había descuidado,
hallé todo aquello que había abandonado,
hallé todo aquello que me hacía feliz.
Porque encontrar
no es sólo hallar.
Encontrar es percibir, sentir
que todo eso vuelve a ser tuyo otra vez.
Como un oasis de paz.

Antonella Duarte