miércoles, 19 de diciembre de 2018
Tristeza nocturna
La noche me invade y es,
como un camino sin salida,
como una eterna despedida,
como alguien que se cansa de esperar.
Y en ella, la luna impaciente y desolada,
cuenta historias románticas
que desatan sus lágrimas
haciendo del cielo un río sin esperanzas.
Sueño con que dos estrellas en el cielo,
brillando en la triste oscuridad,
rompan con fiereza el hielo
que dejaste sobre mi felicidad.
miércoles, 20 de junio de 2018
Cómo amar
Corazón que grita, oye, galopa
fenestrado y encogido de pena.
Miles de sentimientos como una tropa
lo invadieron y apretujaron como una cadena.
Si llegara un nuevo pulso de vida
frenético, desbordante y avasallador
capaz de curar las heridas
¿Aprovecharía la oportunidad este corazón?
Arrinconado en el espacio corporal
luchando por salir pero a la vez por estar.
Convencida estoy de que no hay un ideal
perfecto sobre cómo amar.
Antonella Duarte
lunes, 11 de julio de 2011
Extraña belleza
La luna se vistió de hada,
las estrellas de princesas.
Y la noche, asombrada,
vió lucir toda su belleza.
Festejaban todos los astros,
por la noche que rejuvenecía.
Pero el revivir de la noche era puro teatro,
en su interior se escondía su gran melancolía.
Y sin más, terminó la fiesta.
La luna regresó a su vestido blanco,
aquel vestido desteñido y manchado.
Las estrellas dejaron las coronas a un lado.
Y en ese lapso, la luz del alba asomó en el cielo,
ésta era signo de que había terminado el festejo.
Y la noche, una vez más, se quedó sin belleza,
paralizada y congelada.
La noche se vió inmersa en la nada
y como siempre, fue olvidada.
Antonella Duarte
jueves, 21 de abril de 2011
Indiferencia
El sol iluminaba a los pájaros,
que yacían muertos en la arena.
Inútil esfuerzo el del sol
el de querer olvidar esa pena.
Y a pesar de esa tragedia,
todo siguió igual.
Las personas, insensibles,
ignorando aquella fatalidad.
Y ante tanta tristeza,
la brisa del mar refrescó mi rostro
y el agua en mi piel fluyó como un río.
Mis pies sumergidos en la arena
intentaron llenar este vacío.
Y el ocaso en el mar,
fue un instante fugaz.
Regresé a mi hogar,
disimulando mi pesar
con mi mejor disfraz.
Antonella Duarte
sábado, 5 de febrero de 2011
La dicha de la mariposa
Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.
Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.
No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.
Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.
Antonella Duarte.
domingo, 9 de enero de 2011
Lágrimas de ceniza
En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.
Antonella Duarte
martes, 21 de diciembre de 2010
Aire tétrico
Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.
Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.
Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.
Antonella Duarte.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Tristes versos
La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.
Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.
Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.
Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.
Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.
Antonella Duarte.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Una pócima para despertar
De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.
Ya reconozco su sabor.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen la sangre del alma.
Mi rostro es como una tierra fértil,
donde llueve muy seguido y sin predicción.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
De noche, sentada y con una canción de fondo
la que me trae los recuerdos necesarios para largar el llanto,
y la que permite que nadie escuche mi llanto reprimido.
Es ahí donde toda mi humanidad culmina,
donde muestro mi fragilidad, donde quedo al descubierto.
Es ahí donde veo lo desorganizado que está mi interior.
Es ahí donde trato de buscar una solución.
De tanto pensar siempre llego a la misma conclusión
hay algo en mí que está mal.
Lloro en soledad sin razón, una costumbre.
Saboreo mis lágrimas como si fuesen una pócima para despertar.
Antonella Duarte.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Un suspiro del alma
Me miro al espejo,
y veo el rostro de una persona insegura,
que frente a la vida trata de estar de pie
pero cae derrotada en su batalla contra el miedo.
Me miro al espejo,
y en mis ojos veo mi pasado,
veo como una lágrima se desprende al recordarlo
y como la sonrisa que tenía desaparece,
huye, se escapa de mi vida
como arena entre los dedos.
Necesito escuchar aquella voz,
abrazar lo que perdí
recuperar mi estrella
e intentar volver a ser feliz.
Necesito cantar mi propia canción,
crear una melodía,
tocar una sinfonía
y hacer realidad aquella ilusión.
En conclusión: te necesito a vos.
Necesito que vuelvas, me abraces,
que me digas que todo fue una pesadilla
y un tonto delirio del corazón.
Antonella Duarte
viernes, 26 de noviembre de 2010
Sola en la noche
Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.
Espera la llegada de ellos,
los que la cuidaron entre algodones de felicidad,
los que la abandonaron sin piedad.
Ustedes jamás lo podrán entender,
pero mi alma es un artista del disfraz,
ella sabe disimular y esconder lo que le hace mal.
Ella es el espíritu de una persona desamparada.
Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.
Espera lo que nunca va a llegar,
y recuerda todo lo que alguna vez la hizo especial.
Mi alma recuerda,
porque sabe que nunca más va a vivir aquella etapa tan vital.
Sola en la noche, mi alma llora
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma muere.
Antonella Duarte
martes, 19 de octubre de 2010
Respirar sin vivir
Estoy sentada en medio de la nada,
como una persona inadaptada y olvidada.
El mundo entero estalla como una granada
y no se ven los esfuerzos de nadie por detener esta cruzada.
Ya no sé si el cielo está arriba de mí,
si esta abajo o si en verdad existe,
las estrellas ya no brillan en el firmamento,
y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto.
Ya no respiro, porque no hay nada para respirar,
ya no escucho latir mi corazón,
porque ya no tiene motivación.
Ya no vivo... porque no tengo nada porque vivir.
Antonella Duarte
lunes, 27 de septiembre de 2010
Aquel camino que conduce hacia el final de tu vida
El miedo no te deja ver, te paraliza
y vos te quedas quieto como una estatua
frente a la vida, sin saber que hacer
entonces comenzás a correr y te escondés.
Como alternativa, elegís aquel camino
que conduce hacia el final de tu vida.
Ya no te importo, ya no te importa nada
sólo querés dejar tus temores en el olvido.
Recibo puñaladas en el alma
y mis uñas se clavan en tí como agujas.
Estamos los dos escribiendo nuestro desenlace
un episodio trágico que acabará con nuestras vidas.
Mi corazón se acelera,
el tuyo, grita desaforadamente
Corre sangre por nuestras venas
y de nuestros ojos, caen lágrimas secas.
Sentís como tu cuerpo pierde el equilibrio,
como tu alma asciende hasta el cielo.
Tu corazón se detiene,
y tu cerebro permanece frío.
Llegaste hasta el final de tu vida.
La viviste sin vivirla.
Tuviste más tristezas que alegrías.
Pero aquel miedo se acabó
y ahora vos descansas en paz
me guías de dónde estás
para que yo no cometa el mismo error.
Antonella Duarte
Hoy ha dejado de latir mi corazón
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto
(De un poema de Pablo Neruda-Tengo Miedo)
Llora mi corazón,
y se escapa de la realidad.
Ya no quiere sufrir más,
pero él vive en soledad.
Como un arco iris sin color,
él late sin tu amor.
Y respira el intenso olor
del temible terror.
Y el palpitar de mi destruído corazón,
de a poco se deja de sentir.
Muere lentamente en esta cruel canción
que has cantado sin compasión.
Antonella Duarte
Metamorfosis de mis palabras
Escribo sobre hojas
que piden a gritos ser escuchadas.
Ellas están desesperadas,
buscando su libertad.
Encarceladas en un libro clausurado,
lleno de palabras alborotadas.
Un libro no publicado.
Un libro olvidado.
Y no logro descifrar
por qué nadie las puede escuchar.
¿No se dan cuenta
que ellas quieren paz?
Mis palabras mueren de una calma agonía,
mueren de tristeza, mueren en el olvido.
Tan sólo eran letras,
que querían dejar huellas.
Antonella Duarte
domingo, 12 de septiembre de 2010
Una muerte anunciada
Me ahogo en medio de este aguacero,
y no hay nadie que me rescate.
Ya se apagaron tus dos luceros
que perdí en este combate.
Una tormenta se asoma,
y mi espirítu débil cae derrotado.
Este abatimiento es síntoma,
de que tu amor me ha condenado.
Y por más que intente,
no logro levantarme.
Soy arrastrada por esta corriente,
que lo único que hace es destrozarme.
Y muere mi alma,
ahogada en este diluvio.
Dejando su naturaleza intacta,
la que alguna vez tuvo.
Antonella Duarte
martes, 7 de septiembre de 2010
Lágrimas de papel
Mis ojos como el mar,
derramaron sobre mi piel,
lágrimas de papel.
Mis lágrimas recorren,
aquel rostro que por tí llora.
Y piden a gritos desesperados,
no caer en este acantilado.
Y este llanto descorazonado,
crea un río de enfado,
que transita por el sendero
de mi llameante corazón.
Mi alma está sumergida,
en este lago oscuro,
por momentos transparente,
por momentos impuro.
Antonella Duarte
Al final, todos hacemos daño.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Llora el cielo
y sus lágrimas chocan en mi piel.
Llora el cielo,
y su llanto escucho caer.
Llora, tristemente llora.
No puede parar,
ni dejar que los pájaros
vuelen en paz.
Derrama sus lágrimas,
en esta sequía.
Crea un mar
de aguas cristalinas.
Llora el cielo,
y sus lágrimas chocan en mi piel.
Llora el cielo,
y su llanto escucho caer.
Antonella Duarte
viernes, 13 de agosto de 2010
Mi mundo se desmorona
Mi mundo se desmorona.
Mi mente se paraliza.
Mi corazón se transforma
y mi alma se desactiva.
No puedo más,
todo me supera.
No puedo seguir,
no puedo vivir.
En cada instante me invade
esa angustia inevitable.
Ya no lo puedo soportar
no me quiero derrumbar.
Ya no sé que hacer
ya no puedo ver.
Sólo existen nubes tormentosas
grises y miedosas.
El arco iris desapareció
junto con el sol.
Nada me ilumina,
sólo tu mirada,
tus ojos transparentes
que me enternecen.
No quiero vivir,
ni sentir.
No le encuentro sentido
a este mundo maldito.
Te necesito,
me necesito.
Antonella Duarte
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