sábado, 1 de agosto de 2015
Soplo de vida
Ven mi amor,
dame un soplo de vida
que me lleve hacia otros mundos.
Dirígime sin temor
sacándome de mi mente confundida,
haciéndome tuya cada segundo.
Presa estoy de tu anatomía,
divaga mi ser con locura
por los senderos de tus curvas.
Impregnada en tu perfume
quiero ser caricia al alma
que cubre tus heridas.
Y tal vez, algún día
seremos ángeles
volando por aires nuevos
siendo quiénes somos,
y ni muchos menos.
Antonella Duarte
viernes, 3 de febrero de 2012
Dos palabras
La luna me abraza por las noches
y la siento tan dentro de mí
que como fuego estalla mi corazón,
consciente de tanto dolor.
Acaricia mi alma dolida,
cansada y destruída.
Besa los escalofríos
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
De sus ojos una luz nace
que resplandece en la noche brillante.
Sus manos de algodón rozan mi piel
y su mirada cautiva mi espíritu abandonado.
Sus labios dulces como la miel
dicen en dos palabras todo lo que he callado: te extraño.
Antonella Duarte
lunes, 3 de enero de 2011
Amor mío
Amor mío,
llévame a pasear.
Tus caricias como un río
quiero yo navegar.
Amor mío,
inunda mi ser con tu perfume
y con tus cálidos besos quita el frío
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
Amor mío,
en tus reconfortantes brazos quiero dormir,
para que el fuego de tu piel despoje los escalofríos,
y en un nuevo latido comenzaré a vivir, amor mío.
Amor mío,
soñé tanto con encontrarte
y hoy viniste para llenar este vacío
a darle un nuevo sentido a lo que yo daba por perdido.
Amor mío,
deseo que lo nuestro no sea sólo un amorío,
sino un amor sincero
y con muchos "te quiero".
Amor mío...
Antonella Duarte 
jueves, 30 de diciembre de 2010
Dulces versos
Si tus ojos fueran perlas
y los míos diamantes,
¡qué lindo sería encontrarme en tu mirada!
y a través de tus bellos ojos conquistar tu alma.
Si tus manos fueran de seda
y las mías de algodón,
quisiera que me acaricies
y en esa caricia vivir nuestra pasión.
Si tus labios fueran de fresa
y los míos de cereza
quisiera que me besaras
y sentir su sabor en cada mañana.
Antonella Duarte.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Cálido abrazo
Abrázame fuerte
y no me sueltes.
Quiero permanecer cobijada en tus brazos
y en éste cálido abrazo fundir nuestro amor.
Qué la luna sea testigo
del compromiso que asumimos
cuando los dos al oído
susurramos nuestro cariño.
Y serás mi rayo de sol cuando haya frío,
serás la luz de mis ojos en la oscuridad,
serás eso que elegí para mi vida,
serás eso y mucho más.
Antonella Duarte.
martes, 21 de diciembre de 2010
Aire tétrico
Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.
Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.
Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.
Antonella Duarte.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Lluvia del cielo
Lluvia del cielo, gotas de la vida.
Tú que derramas sobre los campos tu fortaleza
con pequeñas pero vitales salpicaduras,
envuélveme bajo el placer de tu frescura.
Oh, lluvia del cielo,
déjame sentirte sobre mi piel,
deja que mi alma resucite
y conviértela en un espíritu tan dulce como la miel.
Precipita sobre mi rostro y llega hasta mi interior,
transforma las impurezas en una verdadera transparencia,
Oh, lluvia del cielo,
limpia mi ser, como solo tú lo sabes hacer.
Hazme un lavado de espíritu
y déjame en condiciones para amar,
saca de mí todo el temor,
y riega mi espíritu con valor.
Que en mi vida reine la ilusión
de que algún día el miedo dejará de ser una cuestión.
Antonella Duarte.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Simulando ser princesa
Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.
Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.
Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.
Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.
Antonella Duarte
jueves, 2 de diciembre de 2010
Un suspiro del alma
Me miro al espejo,
y veo el rostro de una persona insegura,
que frente a la vida trata de estar de pie
pero cae derrotada en su batalla contra el miedo.
Me miro al espejo,
y en mis ojos veo mi pasado,
veo como una lágrima se desprende al recordarlo
y como la sonrisa que tenía desaparece,
huye, se escapa de mi vida
como arena entre los dedos.
Necesito escuchar aquella voz,
abrazar lo que perdí
recuperar mi estrella
e intentar volver a ser feliz.
Necesito cantar mi propia canción,
crear una melodía,
tocar una sinfonía
y hacer realidad aquella ilusión.
En conclusión: te necesito a vos.
Necesito que vuelvas, me abraces,
que me digas que todo fue una pesadilla
y un tonto delirio del corazón.
Antonella Duarte
domingo, 14 de noviembre de 2010
Mariposa de libertad
Vuela y llévame contigo.
Háblame y dime al oído
que fuiste creada para hacerme sentir
que en otras tierras puedo yo ser feliz.
Abre tus alas
y despliega en mí tu abanico de colores.
Muéstrame que tan lejos me puedes llevar,
guíame hacia mi libertad.
Me gustaba elegir mi propio camino
pero ahora te pido que me guíes.
Hazme recorrer el sendero de la felicidad,
sujeta mi mano, no me permitas naufragar.
Llévame por las nubes,
y concédeme un deseo a una estrella.
Llévame por las nubes,
libera mis penas y quita de mí todas las tristezas.
Mariposa de libertad,
bella como el deseo de felicidad,
sólo tú me puedes guiar,
por el camino que debo alcanzar.
Antonella Duarte
jueves, 11 de noviembre de 2010
Persona inolvidable
La luz que ilumina mi alma,
brilla con más esplendor cuando noto su presencia
pareciera como si fuese su existencia
la que me permite vivir y de la cual vivo.
Cada día, cada día que pasa
las luces del alma
se encienden al ver su mirada.
Y cuando mi espíritu cae derrotado,
tiene ese poder mágico de restaurarlo.
Sus palabras se apoderan de mí,
me llaman y me hipnotizan
me sonríen y me descuartizan.
Si me hace bien o me hace mal, no lo sé
pero hizo florecer en mí
algo que nadie antes había hecho,
algo que estoy descubriendo.
Que sus huellas quedan grabadas en mi alma
y que permanecerán por siempre a pesar de la distancia.
Antonella Duarte
lunes, 1 de noviembre de 2010
Estrella fugaz
Se me escapan los deseos,
como arena entre los dedos.
Permanecen los recuerdos,
como estrellas en el cielo.
Estrella fugaz, que vienes hacia mí
incandescente en el cielo,
rápida como un trueno
no desaparezcas a través del universo.
Derrama sobre mi espíritu tu fogosidad
transmite en mí, el calor de la paz
no me dejes naufragar
guíame hasta la eternidad.
Estrella fugaz, apareces y te vas
dejando en el cielo tu estela.
Sólo te pido que permanezcas en mí,
como yo permanezco en tí.
Antonella Duarte
sábado, 23 de octubre de 2010
Batalla contra mi infancia
Muere en una flor lo mejor de mi vida,
pero permanece en mis recuerdos
aquello que alguna vez sentí tan propio,
aquello que alguna vez fue mi vida.
Amo y a la vez odio esos recuerdos,
que me persiguen y me llaman
y yo frágilmente caigo derrotada.
Mi mente es una batalla que nunca acaba.
Mi infancia fue como un cuento de hadas,
un cuento de princesas sin brujas ni desgracias.
Hasta que un día todo se acabó.
Y la felicidad lentamente desapareció.
Resumiendo: Mi infancia fue perfecta
y ahora la anhelo más que nunca.
Me encuentro agobiada por sus recuerdos.
y no le encuentro escapatoria a este sufrimiento.
Antonella Duarte
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