viernes, 3 de febrero de 2012
Dos palabras
La luna me abraza por las noches
y la siento tan dentro de mí
que como fuego estalla mi corazón,
consciente de tanto dolor.
Acaricia mi alma dolida,
cansada y destruída.
Besa los escalofríos
que la vida ha dejado sobre mi espíritu.
De sus ojos una luz nace
que resplandece en la noche brillante.
Sus manos de algodón rozan mi piel
y su mirada cautiva mi espíritu abandonado.
Sus labios dulces como la miel
dicen en dos palabras todo lo que he callado: te extraño.
Antonella Duarte
sábado, 5 de febrero de 2011
La dicha de la mariposa
Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.
Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.
No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.
Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.
Antonella Duarte.
domingo, 9 de enero de 2011
Lágrimas de ceniza
En la oscuridad de la noche,
cuando el sol descansa y la luna trabaja,
cuando las estrellas tintinean
y los pájaros queman su canto en la hoguera,
mi alma se despierta y se revela,
le transmite a mis ojos sus penas
y mi rostro acaricia
mis lágrimas de ceniza.
Antonella Duarte
martes, 21 de diciembre de 2010
Aire tétrico
Un suspiro del alma emergió de las tinieblas,
la oscuridad quedaba allá, a lo lejos, a la distancia.
Las paredes sombrías ahuyentaban lo verdadero,
todo era una ceremonia sin pena ni gloria.
Ellos tenían un aire tétrico en la mirada,
el ambiente lúgubre los paralizaba.
El luminoso techo era un contraste con la realidad,
o la realidad era un contraste con la falsa ilusión.
Y con el paso de los días,
el ambiente retomó su color,
o quizás el color volvió al ambiente.
Sea lo que sea, estoy satisfecha.
Antonella Duarte.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Tristes versos
La noche es oscura y tenebrosa,
lleva consigo el miedo que le impide ser feliz.
Hoy en el cielo no ha cabido una estrella,
pero en mi pecho un mal me acecha.
Hoy como nunca, sentí latir mi corazón,
que está inmerso en un agonizante naufragio.
Pareciera que aquella flor que un día creció,
hoy, sin más remedio, se marchitó.
Es muy triste sentir esto que hoy siento,
hasta ahora, no existe consuelo que pueda calmar mi dolor.
Tengo mucho miedo,
de que el miedo termine de destruir mi interior,
de que la felicidad que construí
un día se desmorone y tenga su fin.
Hoy le ruego al sol que cada día nos ilumina,
que me proteja, me acobije, me brinde su calor.
Tan sólo soy un alma desprotegida,
con una gran necesidad de amor.
Sin más, termino estos versos tristes
y junto con ellos termina esta flor.
Termino estos versos tristes,
porque para tristezas estoy yo.
Antonella Duarte.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Simulando ser princesa
Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.
Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.
Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.
Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.
Antonella Duarte
jueves, 2 de diciembre de 2010
Un suspiro del alma
Me miro al espejo,
y veo el rostro de una persona insegura,
que frente a la vida trata de estar de pie
pero cae derrotada en su batalla contra el miedo.
Me miro al espejo,
y en mis ojos veo mi pasado,
veo como una lágrima se desprende al recordarlo
y como la sonrisa que tenía desaparece,
huye, se escapa de mi vida
como arena entre los dedos.
Necesito escuchar aquella voz,
abrazar lo que perdí
recuperar mi estrella
e intentar volver a ser feliz.
Necesito cantar mi propia canción,
crear una melodía,
tocar una sinfonía
y hacer realidad aquella ilusión.
En conclusión: te necesito a vos.
Necesito que vuelvas, me abraces,
que me digas que todo fue una pesadilla
y un tonto delirio del corazón.
Antonella Duarte
viernes, 26 de noviembre de 2010
Sola en la noche
Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.
Espera la llegada de ellos,
los que la cuidaron entre algodones de felicidad,
los que la abandonaron sin piedad.
Ustedes jamás lo podrán entender,
pero mi alma es un artista del disfraz,
ella sabe disimular y esconder lo que le hace mal.
Ella es el espíritu de una persona desamparada.
Sola en la noche, mi alma espera,
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma agoniza.
Espera lo que nunca va a llegar,
y recuerda todo lo que alguna vez la hizo especial.
Mi alma recuerda,
porque sabe que nunca más va a vivir aquella etapa tan vital.
Sola en la noche, mi alma llora
ella tiene en su interior un grito silenciado,
silenciado, reprimido y escondido.
Sola en la noche, mi alma muere.
Antonella Duarte
jueves, 11 de noviembre de 2010
Persona inolvidable
La luz que ilumina mi alma,
brilla con más esplendor cuando noto su presencia
pareciera como si fuese su existencia
la que me permite vivir y de la cual vivo.
Cada día, cada día que pasa
las luces del alma
se encienden al ver su mirada.
Y cuando mi espíritu cae derrotado,
tiene ese poder mágico de restaurarlo.
Sus palabras se apoderan de mí,
me llaman y me hipnotizan
me sonríen y me descuartizan.
Si me hace bien o me hace mal, no lo sé
pero hizo florecer en mí
algo que nadie antes había hecho,
algo que estoy descubriendo.
Que sus huellas quedan grabadas en mi alma
y que permanecerán por siempre a pesar de la distancia.
Antonella Duarte
lunes, 1 de noviembre de 2010
Estrella fugaz
Se me escapan los deseos,
como arena entre los dedos.
Permanecen los recuerdos,
como estrellas en el cielo.
Estrella fugaz, que vienes hacia mí
incandescente en el cielo,
rápida como un trueno
no desaparezcas a través del universo.
Derrama sobre mi espíritu tu fogosidad
transmite en mí, el calor de la paz
no me dejes naufragar
guíame hasta la eternidad.
Estrella fugaz, apareces y te vas
dejando en el cielo tu estela.
Sólo te pido que permanezcas en mí,
como yo permanezco en tí.
Antonella Duarte
sábado, 23 de octubre de 2010
Batalla contra mi infancia
Muere en una flor lo mejor de mi vida,
pero permanece en mis recuerdos
aquello que alguna vez sentí tan propio,
aquello que alguna vez fue mi vida.
Amo y a la vez odio esos recuerdos,
que me persiguen y me llaman
y yo frágilmente caigo derrotada.
Mi mente es una batalla que nunca acaba.
Mi infancia fue como un cuento de hadas,
un cuento de princesas sin brujas ni desgracias.
Hasta que un día todo se acabó.
Y la felicidad lentamente desapareció.
Resumiendo: Mi infancia fue perfecta
y ahora la anhelo más que nunca.
Me encuentro agobiada por sus recuerdos.
y no le encuentro escapatoria a este sufrimiento.
Antonella Duarte
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