lunes, 5 de diciembre de 2011
XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011
El viernes 18 de noviembre de este año, se entregaron los premios del XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011, en la ciudad de Arrecifes. En dicho certamen, he obtenido el segundo premio en el género poesía en la categoría C y una mención especial.
"La dicha de la mariposa" Segundo premio en Poesía en la Categoría C - XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011
La dicha de la mariposa
Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.
Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.
No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.
Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.
"Simulando ser princesa" Mención especial en Poesía en la Categoría C - XIV Certamen Literario Santa Teresita 2011
Simulando ser princesa
Una sonrisa extraña,
de aquella que lucís cuando estás rara.
Distraída y desorbitada,
te encontré en la calle una mañana.
Tu rostro estaba mojado,
pensé que era por la transpiración
pero era por haber llorado tanto.
Y con tu dulce voz me dijiste: perdí la razón,
nadie de mí tuvo compasión,
me abandonaron como quien guarda en su placard
un viejo pantalón.
Y recordar que fuiste princesa en un cuento de hadas,
que soñabas con encontrar a tu príncipe azul,
que imaginabas a tu hada madrina sentada a tu lado
inventándote una historia de amor para el verano.
Pero como vos bien dijiste, todo acaba.
Los que soñabas ayer, hoy no es más que una falsa ilusión,
de esas que te quitan el aliento, de esas que te dejan sin respiración.
Solamente, fuiste princesa en un cuento de ficción.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Calles
Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Cuánta gente hay que vive...
que vive y muerta está!
Escucho el silbido del viento,
me susurra al oído.
Me cuenta un secreto:
¡En el mar alguien ha tirado un sueño!
Un manto tibio de luz
ilumina las calles.
Y toda persona que pasa
olvida su alma en su casa.
Aves metálicas cruzan el cielo,
atraviesan la capa celeste,
donde las luciérnagas del firmamento
brillan en la noche nítidamente.
Recorro las calles,
observando al pasar:
¡Muerta está la esperanza
y viva la maldad!
Siempre hay un camino
que me lleva a algún lugar.
¿Habrá uno que me conduzca
hacia mi tan esperada felicidad?
Antonella Duarte
lunes, 11 de julio de 2011
Extraña belleza
La luna se vistió de hada,
las estrellas de princesas.
Y la noche, asombrada,
vió lucir toda su belleza.
Festejaban todos los astros,
por la noche que rejuvenecía.
Pero el revivir de la noche era puro teatro,
en su interior se escondía su gran melancolía.
Y sin más, terminó la fiesta.
La luna regresó a su vestido blanco,
aquel vestido desteñido y manchado.
Las estrellas dejaron las coronas a un lado.
Y en ese lapso, la luz del alba asomó en el cielo,
ésta era signo de que había terminado el festejo.
Y la noche, una vez más, se quedó sin belleza,
paralizada y congelada.
La noche se vió inmersa en la nada
y como siempre, fue olvidada.
Antonella Duarte
jueves, 21 de abril de 2011
Indiferencia
El sol iluminaba a los pájaros,
que yacían muertos en la arena.
Inútil esfuerzo el del sol
el de querer olvidar esa pena.
Y a pesar de esa tragedia,
todo siguió igual.
Las personas, insensibles,
ignorando aquella fatalidad.
Y ante tanta tristeza,
la brisa del mar refrescó mi rostro
y el agua en mi piel fluyó como un río.
Mis pies sumergidos en la arena
intentaron llenar este vacío.
Y el ocaso en el mar,
fue un instante fugaz.
Regresé a mi hogar,
disimulando mi pesar
con mi mejor disfraz.
Antonella Duarte
martes, 29 de marzo de 2011
Ante mí
Ante mí, mil remolinos girando
y no puedo captar en que dirección lo hacen.
Ante mí, miles de estrellas
y no puedo ver de qué colores son.
Ante mí, miles de voces bellas
y no puedo escuchar qué dicen.
Ante mí, miles de rosas
y no puedo oler sus aromas.
Ante mí, ante mis ojos, ante mi nariz
estás vos, con tu sonrisa encantadora
con tu boca fogosa
con tu cabello rebelde.
Ante mí, estás vos
y ante vos yo no estoy.
Antonella Duarte
lunes, 7 de marzo de 2011
La noche me habla
La noche me habla,
y el fiel reflejo de la luna en el agua
atrae mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.
La noche me habla,
y los ojos del cielo
titilan ante mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.
La noche me habla,
y un rayo de luna
atraviesa mi mirada.
Y, de nuevo, la noche me habla.
La noche me habla,
pero a la luz del alba
trato de escuchar...
pero ya no escucho nada.
Antonella Duarte
jueves, 3 de marzo de 2011
Febrero en soledad
Y la luna parece ser mi único consuelo
en las noches azules de febrero.
Las pocas estrellas que en el cielo quedan
acompañan mis tristes penas.
Nadie en la calle,
nada en el cielo.
Sólo árboles tristes
por el otoño y su regreso.
Y en la oscuridad,
mis pensamientos y voces,
mis recuerdos y dolores,
mis penas y desgracias,
mis lágrimas y fantasmas.
Antonella Duarte.
lunes, 14 de febrero de 2011
La voz de tu mirada
Por unos instantes,
oí tu desaforado grito interior,
y tu llanto descorazonado
con tan solo ver tus ojos apenados.
Y sin decir una palabra,
entendí lo que te pasaba,
lo que se escondía en tu alma,
lo que estaba oculto bajo la almohada.
Escuchando la voz de tu mirada,
y comprendiendo su lenguaje,
supe lo que callaste
con tan solo mirarte.
Lo que se calla, se silencia y se esconde,
queda al descubierto a través de la mirada,
donde brilla la luz y duerme el alma
allí, se esconde una lágrima.
Es posible ver
a través de los ojos
lo más profundo de nuestro ser.
Antonella Duarte
sábado, 5 de febrero de 2011
La dicha de la mariposa
Eras como la mariposa que se posa,
en los rosales primaverales,
que muestra con su pose rencorosa
que no existen bellos florales.
Desilusionada por la vida,
vuelas hacia un nuevo pimpollo
te sientes abatida
al encontrarte enredada en un embrollo.
No hay retroceso.
Tu vida de dichosa no tuvo nada,
la mala suerte en tu cara dejó un beso,
que hoy recuerdas estando abandonada.
Mariposa bella fuiste
voladora como ninguna
hoy no sos más que un bicho triste
fracasada e inoportuna.
Antonella Duarte.
Agoniza mi arte
Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.
Ella se refugiaba en las palabras,
pero llegó un día en el que las palabras,
dejaron de ser su amparo
y tan solo pasaron a ser letras del pasado.
Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.
Ella hacía de las letras
la mejor manera de contar sus penas,
pero ahora que sus penas no son sustanciales
agoniza el arte de sus humanidades.
Cuando todo es confuso,
y las palabras no alcanzan
para expresar lo que nos pasa,
hay que cerrar los ojos
y tener presente una melodía,
imaginarnos en un lugar,
olvidarse de las melancolías.
Antonella Duarte.
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